Por qué no soy feminista pero sí liberal/ Gloria Vázquez Vidal 

«Everyone has the right to make his own decisions, but none has the right to force his decisions on others.» – Ayn Rand

¡Madre mía! Una mujer que no es feminista. Espera, espera, antes de que te lleves las manos a la cabeza te voy a explicar el título. No, no es un clickbait.
En primer lugar, voy a diferenciar entre dos formas de feminismo, a las que denominaré de distinto modo para referirnos a ellas rápidamente.

La primera definición es la del «feminismo individualista», en el cual se busca la igualdad en materia de derechos ante la ley para todas las personas; es decir, no hay privilegios legislados para ningún género o cualquier otro rasgo que les diferencie. Le doy el apelativo de «individualista» porque es justo y revela que la persona que lo defiende piensa que cualquier individuo de cualquier género (hombre, mujer, no binario, etc.) tiene los mismos derechos y que los privilegios no deberían existir.

La segunda definición es la del «feminismo de tercera ola», en la cual se lucha por la «liberación de la mujer» (en algunos casos, por la superioridad de las mujeres sobre los hombres; estas son las «radfem» o feministas radicales), entendido como un colectivo. Muchas de ellas creen que hay una desigualdad entre hombres y mujeres y que dicha liberación consiste en elevar a las mujeres al punto de que ambos sexos sean iguales. ¿Ante la ley? No. Al revés, se buscan privilegios para la mujer y ninguna feminista de este estilo se queja ante ello. Además, se apoyan en el dogma del patriarcado, que es, según ellas, un sistema social, político y económico que establece la supremacía del hombre sobre la mujer. De esta forma, este patriarcado enfrenta a las mujeres entre sí y nos hace competir entre nosotras por ser la más guapa, la más lista, etc., aunque no sea culpa nuestra. Ciertas consecuencias de este patriarcado son el no estar a gusto con nuestro cuerpo, pensar que está mal tener relaciones sexuales con quien quiera porque ello te convierte en una «puta», etc. Se busca algún tipo de retribución o compensación por daños producidos en el pasado.

Bien, quedémonos con esto, luego diré cómo enfrentarlo con el liberalismo.

Esta definición de feminismo de tercera ola está bastante suavizada porque en la práctica a los hombres se les tacha de «opresores»; las mujeres son, entonces, «oprimidas». Esta relación binaria nos recuerda a Hegel y a las consignas marxistas de «buenos y malos» o de «ricos y pobres» o, como en Podemos dicen, «casta y gente®». Esto simplifica muchísimo todo argumento hasta convertirlo en tendenciosas falacias encadenadas unas sobre otras: «si no estás conmigo, estás contra mí; por lo tanto, al estar contra mí eres un opresor». Los ad hominem abundan por las redes. Así, los hombres se convierten en enemigos de las mujeres. Si eres hombre, no puedes ser feminista; de ahí que se invente el concepto de aliado feminista. Es la única participación que les parece aceptable.

Aquellos que quieren ser «aliados feministas»; esto es, los hombres que se deconstruyen y no «toman por suyo» el mensaje de las feministas de tercera ola (¿qué importará que los aliados puedan dar consejos, aunque no sea suya la «lucha» si pueden ser correctos? Oh, espera, si no, es mansplaining) son machistas por y para siempre desde que nacen. Convierten al hombre en una figura que tiene la semilla del mal y que no podrá desaparecer hasta que deje de existir (una manera menos poética de decirlo es hasta que el hombre muera), de ahí que haya algunas que pidan la muerte de los hombres.

También piden que el aliado feminista respete su decisión de no acudir a reuniones no mixtas si así ellas lo desean. Respeto su opinión en este punto puesto que todos deberíamos tener derecho a elegir sobre nuestras asociaciones. Eso sí, entonces deberíamos aceptar también que el propietario de un local permita fumar a sus clientes en su bar o que elija que solo entren personas blancas a su local, solo negras, solo nazis, etc. Igualdad de derechos para todos.

Otro problema que le encuentro a este feminismo es que su lenguaje confronta a la mujer con el hombre, es decir, que no da solución a los géneros no binarios. Algunas lo arreglan usando la «interseccionalidad» por lo que no deben apropiarse de las luchas de otras oprimidas (por ser negra, gorda, trans, etc.). Vamos, que cada una se arregla sus propios problemas. Sin embargo, el feminismo que prevalece y el que más se defiende es el binario: hombre-mujer. Esto le ha traído bastantes problemas con la teoría queer. Asimismo, si una mujer no está de acuerdo con algún dogma feminista es una alienada. Feminismos de carnet le llamo yo.

Además, con este «feminismo de tercera ola» se pretende la liberación de la mujer, pero no se ve en aspectos como la prostitución, la pornografía, el BDSM o la gestación subrogada. Alegan que estas prácticas ayudan a seguir cosificando a la mujer y a tratarlas como meros objetos sexuales. No obstante, mujeres como Amarna Miller (actriz porno) o Natalia Ferrari (prostituta) luchan cada día contra este feminismo (abolicionista) que busca imponer trabas a su forma de trabajar. Ambas eligen las condiciones en las que trabajan y lo han elegido libremente. Pero reciben críticas porque «no se puede ser feminista trabajando como actriz porno en películas con situaciones machistas o follar con hombres que solo quieren echar un polvo con una mujer». Un momento, ¿estas feministas saben mejor que estas profesionales por qué decidieron trabajar en el sector erótico/sexual? ¿Saben mágicamente si alguna mujer quiere o no gestar a un bebé, para ayudar a una familia que no es capaz (incluyendo a parejas no normativas), y tienen el poder de decidir sobre esta mujer si puede o no hacerlo? ¿Saben qué son los acuerdos voluntarios? Que no me hagan reír, por favor. Todo esto suena a paternalismo hacia la mujer, como si no fuera capaz de decidir sobre su cuerpo y sus deseos. Anda, ¿pero esto no es lo mismo que hacen los que se oponen al aborto?

Todo esto está aderezado con el apoyo de medidas gubernamentales y lobbies. Conferencias feministas, charlas a los niños y adolescentes en colegios e institutos, carteles publicitarios donde solo la figura de la mujer representa el sufrimiento ante el maltrato (del hombre se olvidan), habitaciones para salvaguardar la zona de confort de los estudiantes en las universidades americanas y bastantes ayudas económicas para asociaciones cuyos estudios ni ven en muchas ocasiones la luz. Todo esto lava el cerebro de millones de personas, provocando que el feminismo de tercera ola no sea feminismo, sino un ágape a la inmadurez y al paternalismo más absoluto, justamente lo que critican.

Vistos los problemas más llamativos de este feminismo de tercera ola (si queréis que haga artículos en el que explique exhaustivamente todos los problemas -aunque el tema da para un libro-, decídmelo), expliquemos qué diferencia hay entre la primera y la segunda ola y lo que se quería conseguir para luego razonaros por qué no soy feminista de segunda ola, suponiendo que la segunda ola incluye a la primera.

La primera ola significó cambios en las leyes: igualdad de derechos frente al hombre en términos de propiedad, de matrimonio, de sufragio y la posibilidad de trabajar. La segunda continuó la primera y amplió derechos variados como la desigualdad no-oficial, la sexualidad, la familia, el lugar de trabajo y los derechos en la reproducción.

Que no apoye totalmente a estas dos olas del feminismo no es a consecuencia de los cambios que produjeron; al revés, estoy muy de acuerdo, sino a dos hechos, a saber: uno, no solucionan el problema de los privilegios y dos, están orientadas en su origen a la mujer heterosexual blanca norteamericana, obviando por tanto a cualquier otro estilo de mujer. Había discordancia entre las mujeres blancas y negras y las heterosexuales y lesbianas. También por la misma última razón no termino de encajar en el feminismo liberal aunque en un primer momento se podría acercar algo más a mí por tener influencias del liberalismo.

Por otro lado, estas dos olas son defendidas por el liberalismo, no directamente, pero sí en sus valores. Veamos por qué desde el liberalismo se pueden batallar las ideas que las feministas de tercera ola defienden y por qué no soy feminista de segunda ola.

En el liberalismo el principio de igualdad ante la ley se refiere jurídica y políticamente. Es decir, para el liberalismo todos los ciudadanos son iguales ante la ley.

Por tanto, a leyes iguales, ciudadanos iguales en derechos: ninguno tiene privilegios sobre el otro. Los hombres así no van a ser privilegiados ni puede existir el patriarcado entendido al modo de las feministas de tercera ola.

     2. El individualismo considera primordial al individuo, pues es la única persona que debe poder usar plenamente su libertad, por encima de los aspectos colectivos.

La libertad se entiende como un derecho inviolable, cuyo único límite consiste en no afectar la libertad y el derecho de los demás, y que debe constituir una garantía frente a la intromisión del gobierno en la vida de los individuos.

El patriarcado no debería entenderse como la maraña de ideas que pretenden inocularnos, sino como el conjunto de pensamientos y acciones nocivas que hay en la sociedad. No son machistas ni hembristas, puesto que van en ambas direcciones y afectan a todos, puesto que limitan y hacen daño. Así, lo que tú pienses es lo más importante. Haz lo que quieras mientras no dañes la libertad y el derecho de otros, eres un individuo libre. Son solo comentarios nocivos, pero al igual que un regalo, puedes no aceptarlos.

Todos los seres humanos somos individuos libres y completamente diferentes, por lo que afirmar que todos los hombres son machistas o violadores, además de ser una acusación muy grave, se salvaguarda en la idea de que todos los hombres son responsables de la «opresión» que generan. El liberalismo defiende la responsabilidad de los actos de cada uno; por tanto, si una persona, en particular un hombre, te daña, es éste y no otra persona quien debe cargar con la culpa del daño, siempre después y no antes de haber perpetrado el crimen. Acusar a alguien de algo que no ha cometido va en contra de su libertad, aparte de ser totalmente injusto y dictatorial. Así, los hombres que no han dañado a otras mujeres no pueden ser asesinados por su condición de hombre, ya que, así mismo, caeríamos en la idea feminista de tercera ola de que las mujeres son maltratadas y/o por su condición de mujer y no por otras razones (aun así, no hay justificación para la violencia, salvo que sea en legítima defensa).

Las feministas de tercera ola crean colectivos por encima de los individuos; crean la denominada sororidad en la que «si tocan a una, tocan a todas». Si no estás de acuerdo, estás contra ellas, olvidando totalmente que cada persona es libre de pensar como quiera siempre que no dañe a nadie. Callan la opinión de las demás, todas son una. Pues bien, al hacer esto caen en errores bastantes graves: cada uno tiene su propia lucha -tanto interna como externa-; nadie piensa exactamente igual ni está completamente de acuerdo; se les quita la voz pues son un colectivo, no una asociación, por lo que hacen un feminismo binario; las mujeres alienadas son horribles y tampoco merecen ni voz ni voto, etc. No responden a los problemas de todas las personas. Pretenden ser dioses que juzguen, pequeñas dictadoras, pero no llegan ni al poder del Gobierno.

Esto hace que se vulneren constantemente los derechos del individuo a asociarse y a decidir sobre su cuerpo. Cometen errores de coherencia al decir que pretenden liberar a la mujer cuando se la critica si no sigue las órdenes de las líderes; ellas nunca están equivocadas. Ello hace que las prostitutas no puedan legalizar su trabajo, tampoco las empodera ni reciben apoyo del Gobierno ni tratamiento en la Seguridad Social (en la actualidad, hemos de exigir los derechos que nos están robando, no seamos tontos). No ayuda a la pornografía, puesto que, si una mujer disfruta viendo porno, ha de recordar que solo ve estereotipos e ideas dirigidas al disfrute del hombre (se olvidan que también hay pornografía para la mujer) y que quien lo practique o lo consuma no tiene por qué estar siendo esclavizado. El BDSM es otro ejemplo: es una práctica sexual que incluye a un número de personas y que, mientras estén voluntariamente en dicha práctica, debe verse como algo personal y no tachado de machista. La gestación subrogada es otro tema en el que patinan, ya que tampoco dejan elegir ni a la familia ni a la embarazada qué hacer con la criatura ni recibir una cantidad por el contrato voluntario ni nada similar. No dan soluciones, solo prohibiciones. Muy al estilo de Ada Colau.

Prohibir sin más no aporta algo positivo, sino que promociona al paternalismo, a la dependencia. No, así no quiero vivir.

Visto por qué no soy feminista de tercera ola, veamos por qué no soy feminista de segunda ola.

Como he dicho antes, en sus orígenes no incluían a todas las personas sin importar su color, su condición, etc. Además de eso, los valores que impregnan al feminismo están incluidos en el liberalismo: libertad individual, libertad de expresión, derecho a la propiedad, etc. Todos estos derechos son indiscutibles para todas las personas, son derechos negativos. Éstos se consiguen por medio de prohibiciones que afectan por igual a todas las personas y que garantizan la defensa de terminados derechos fundamentales que podrían resolver la mayor parte de los problemas de convivencias que pudieran darse entre personas. Ejemplos de estos derechos negativos son: no matar, no agredir, no robar, etc.

Por otra parte, quizá esto tenga relación con la deformación profesional debido a que estudio Matemáticas, pero si las ideas del feminismo están incluidas en el liberalismo, tiene más sentido defender el liberalismo y, a consecuencia de ello, estaremos defendiendo el feminismo.

Entonces, ¿por qué ser feminista si siendo liberal -condición más fuerte- se está luchando por el mismo propósito (desde el feminismo individualista) y sin inventarse constructos sociales como el patriarcado, aliados feministas, etc.? Solo tiene sentido denominarse feminista en la praxis, para que otros puedan comprenderte mejor y no te tachen en el segundo uno de ser una mala persona y, por tanto, dejen de escucharte. Eso sí, esta excepción a la que pueden acogerse cuantas personas quieran debería ir seguida de la definición que uno mismo tiene del feminismo. Feminismo como movimiento práctico dirigido mediante el liberalismo, que no es necesario porque todos los valores e ideas provienen del liberalismo.

Finalmente, lo más importante de todo este artículo es ser crítico con las ideas de los demás y con las de uno mismo y reflexionar. Ser conscientes viviendo es otro gran consejo, puesto que nos evita caer en las mentiras del posmodernismo y de otras personas cuyos intereses no nos benefician o nos benefician en demasía.

Así pues, sí, soy liberal y no soy feminista. Y a mucha honra.

PD: algunos y algunas que leáis esto diréis que en realidad soy una feminista por lo que opino. Denominadme como queráis, lo que espero es que queden claros los valores que defiendo, por qué todos los feminismos no son saludables y por qué el liberalismo engloba al feminismo. Si queréis, llamadle «glorialismo». Vais a hacer lo que queráis, y eso está bien. 

Artículo original aquí: https://rompiendocontodoblog.wordpress.com/2017/02/19/por-que-no-soy-feminista-pero-si-liberal/

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Una respuesta a Por qué no soy feminista pero sí liberal/ Gloria Vázquez Vidal 

  1. Thor_Maltes dijo:

    Hay unos autores argentinos que comentaron que el feminismo moderno no es más que uno de los tantos frentes que usa el marxismo cultural moderno con sus fines, lamento si soné conspiranoico.
    El chiste sobre el feminismo moderno o tercera ola o realmente como se llame, se escribe solo. Basta con poner cualquier chica usuario de Youtube (Miare cof cof) o ver como actuan en países como Canadá o en cualquier rincón de la refinada Europa y allí están; unas están con partidos rancios como Podemos, otra dicen que Chavez era un feminista (sin saber que agredía verbal y físicamente a su esposa) o si nos ponemos en una onda retro, pues la creadora del manifiesto Scum aparte de loca (clínicamente hablando) le hizo varios intentos de asesinato a su novio y según el mito urbano, a don Andy Warhol

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