TRUMP, LA PARANOIA MEXICANA, LA EXPANSIÓN DE LOS MERCADOS Y LA AUTARQUÍA /Ray Luna reportando desde San Diego, California

Edificio del Banco de México

Edificio del Banco de México

Este artículo trata sobre las locas ideas que los medios mexicanos y extranjeros están esparciendo entre la opinión pública mexicana. Sobre todo, acerca las locas ideas que los activistas e intelectuales de izquierda, a través de los medios nacionales y las redes, irrigan entre el pueblo llano.

De antemano urge asentar el hecho de que todos, absolutamente todos, los medios —públicos y privados—, los partidos, el gobierno y los intelectuales mexicanos han protagonizado durante los últimos meses una paranoica campaña electoral paralela antitrumpista que dio, de una vez por todas, al traste con la célebre Doctrina Estrada. Sabemos que este fenómeno es una vil réplica europea, pero ¡¿qué le vamos a hacer!? Por desgracia, nuestra nefanda Inteligencia no posee una sola idea propia.

Me adelanto a los escépticos y aviso: Mises Cuba no apoya al candidato republicano (ni a ningún otro), quien so pena de proclamarse antiestatista promueve, justamente, el crecimiento del estado, lo que va en contra de todas nuestras convicciones filosóficas, pues, como libertarios, nuestra principal virtud ideológica radica, precisamente, en el reconocimiento del estado como una institución intrínsecamente criminal y liberticida.

El miedo a la megadeportación y al megamuro

Una promesa de campaña, no importa de quién o de qué país se trate, casi nunca se cumple. Obama es un ejemplo fehaciente. En los medios y las redes sociales (dentro de México) ronda la “escalofriante” idea de que muy pronto arribará al país un oscuro y mastodóntico nubarrón de delincuentes desde los Estados Unidos, lo que de hecho es bastante racista —sobre todo cuando se trata de connacionales— y poco realista.

Primero, tome en cuenta que México ya está inundado de delincuentes de toda clase, empezando por el presidente. La reciente y escandalosa explosión en la tasa de homicidios y feminicidios (el triple o más que Ciudad Juárez) en el Estado de México constituye la prueba del desastre humanitario que vive el país y del desgaste que están sufriendo las agencias policiacas a nivel municipal, estatal y federal y también del Ejército y la Marina.

Trump prometió deportar a todos los indocumentados que hayan cometido algún delito y esta promesa, aunque parezca posible, no lo es. Para eso se necesita el consentimiento de las instituciones reguladoras del poder ejecutivo, &C. Pero, lo más importante, se necesita el apoyo de los estados. California, estado que en varias ocasiones a ha manifestado su deseo de abandonar la Unión, pongo por caso, podría, con seguridad, ser uno de los estados protectores que se opongan a la pregonada megadeportación.

(Sepa usted, mi amable lector, que durante el gobierno de Obama han sido deportados silenciosamente más de 2.5 millones de indocumentados y que la valla construida en las ciudades fronterizas fue obra del expresidente demócrata Bill Clinton.)

Los mexicanos que viven en EEUU, en primer lugar, prefieren ir a la cárcel que regresar a México. Además, en caso de una inminente deportación, huirían en masa hacia los estados protectores o hacia Canadá, pero nunca, nunca, nunca, regresarían a México.

De otra parte, está el problema del dinero. Una megadeportación o movimiento masivo e involuntario de personas requiere un gigantesco financiamiento que solvente los gastos de la transportación, alimentos… ¿Quién va a pagar por todo eso? Obviamente, el contribuyente. Sin embargo, tan pronto como el Congreso y el Senado se vean en la necesidad de aprobar millonarias sumas para financiar semejante despropósito y teniendo que dejar sin dinero otros programas, que sí favorecen sus clientelas políticas, comenzarán a demorar su consentimiento hasta que el proyecto —del hoy presidente electo— se congele por completo.

Algo parecido sucederá con cuanto atañe a la construcción del Megamuro. Independientemente de que Trump se las arregle para financiar este proyecto sin necesidad de acudir al Congreso, como por ejemplo, gravando las mesadas que los mexicanos y los demás inmigrantes envían cada mes a sus familias, sólo conseguiría encarecer esas transacciones financieras y, sobre todo, expandir muchísimo más el tráfico de personas del otro lado de la frontera. Aunque Trump construya una bóveda como en la novela de Stephen King, los inmigrantes ilegales seguirán llegando.

 Las protestas y la guerra civil

La constante transmisión por televisión nacional, pública y privada, o en la radio y las redes sociales, de las noticias acerca de las protestas antiTrump que están teniendo lugar en las Inner Cities dan la sensación hiperreal de que el mundo se está acabando en EEUU. Nada menos cierto. Relájese, its not a big deal. Los medios, infortunadamente, suelen provocar ese efecto desolador. Como antídoto lo invito a recordar el plantón de Andrés Manuel en 2006 y las violentas protestas antiPeña en 2012. Nada, Trump gobernará. Para bien o para mal, gobernará.

El delirio mexicano de la Autarquía

Autarquía, amigo lector, significa autosuficiencia económica: el sueño de muchos políticos y economistas. Imagine un país que no necesite comerciar con ningún otro porque puede arreglárselas solo. Es decir, puede producir todo tipo de bienes y servicios sin necesidad de importar absolutamente nada, un país que no necesite obtener ingresos en divisas exportando bienes o servicios porque todos son consumidos dentro de su propio territorio.

Bien, le informo que la autarquía es un imposible, a no ser que se consiga por la fuerza. O sea, con la implantación de un régimen dictatorial. Sin embargo, cabe añadir que los pocos países que lo han intentado se han empobrecido muchísimo debido la escasez y el alza de precios que provoca la monopolización de la producción de ciertos bienes y servicios.

Como un río desbordado se esparce la idea entre los mexicanos de que consumiendo productos nacionales se puede ayudar a la economía mexicana. Lo primero que debe saber usted, amable lector, es que no existe la economía mexicana, la única economía que existe verdaderamente es SU economía, la SUYA y ninguna otra. Cuando Telmex monopolizaba el mercado, por ejemplo, los teléfonos eran caros, escasos y el servicio era malo. Fue la entrada de empresas extranjeras al mercado mexicano lo que abarató el mercado de las telecomunicaciones en nuestro país, no lo olvide. Por supuesto, el progreso tecnológico siempre juega un papel fundamental en estas transiciones. Y aun sería más barato y eficiente si no estuviera regulado por el estado. Estoy seguro que usted no dejará de consumir NETFLIX para comenzar a ver BLIM. Piense, en el mercado de la televisión, monopolizado por el Cartel Televisa/TV Azteca, prácticamente agonizante gracias la televisión de descarga continua. A dónde quiero llegar, pues bien, deseo que entienda que el progreso tecnológico no producido en México, sino por empresas extranjeras, lo han ayudado a usted y mí económicamente. Es verdad que lo han hecho indirectamente, es decir, persiguiendo sus propios intereses; pero, al fin y al cabo, nos han ayudado ofreciéndonos servicios más baratos, de incomparable calidad.

(No se asombre, la palabra “cartel” es un término usado por los economistas desde hace más de un siglo para expresar el acuerdo verbal, que no legal, de estrategias comerciales entre dos empresas que desean monopolizar el mercado. De hecho el término DUOPOLIO que corrientemente utiliza la prensa con tendencia a la izquierda, como la revista Proceso y diarios como La Jornada, o tabloides digitales como AristeguiNoticias o SinEmbargo, es incorrecto tanto desde el punto de vista legal como económico.)

Muchos de los bienes producidos en México son de muy alta calidad y, pese a la inflación, todavía son accesibles al público. Otros, amén de su calidad, son extremadamente caros, puesto que la materia prima con que se producen tiene que ser importada. Supongamos que México quisiera producir un celular ¿de dónde sacarían los fabricantes el coltán necesario para producirlos?

No, si los zapatos chinos son más baratos y su calidad es equiparable a los nacionales, usted debe comprar aquellos que favorezcan su economía, no la del país.

¿Por qué la economía mexicana es un desastre total?

Dejaré aquí un listado de las razones que explican por qué SU economía no ha visto mejoría alguna en tantos años.

  1. Impresión indiscriminada de moneda (detonador de inflación o alza de precios).

2. México es uno de los países con menos libertad económica según el índice de libertad económica mundial (demasiada burocracia).

3. Deuda estatal o externa (el gobierno pide dinero prestado a instituciones privadas y a gobiernos extranjeros para llevar a cabo sus programas populistas y la deuda te la cargan a ti, o sea, al contribuyente).

4. Estado Grande (el estado interviene en todo, regula todas las esferas de la vida y, por ende, tenemos que mantener una enorme masa de burócratas a la que, por cierto, usted mismo tal vez pertenezca).

5. La inseguridad (la ilegalidad de las drogas hace que la población presidiaria crezca logarítmicamente en México y son los contribuyentes quienes la mantienen; además, la inseguridad esteriliza el terreno para los negocios o intercambios de bienes y servicios libres y voluntarios. La legalización traería la paz y la prosperidad porque de la siembra de mariguana y otros opiáceos, en el procesamiento y en la venta se emplearía a mucha gente. Amén de que el Narco perdería su gran poder de fuego y corrupción

Así de simple. Ahora, el problema es que la corriente política de izquierda que muchos mexicanos desesperanzados hoy apoyan no va a cambiar esto porque lo que te acabo de describir, amable lector, desde el punto vista económico, se llama SOCIALISMO y , por desgracia, todos los partidos mexicanos son socialistas o lo que es lo mismo socialdemócratas.

Socialismo = Pobreza Eterna

Acerca de Instituto Mises Cuba

Instituto Mises Cuba: Espacio para opinar y debatir sobre economía y libertad.
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