Que la ingenuidad no llegue a cegarnos/ Nelson Rodriguez Chartrand 

Recientemente hube de participar en un encuentro de periodistas independientes y si hay algo que me gustaría destacar es, que dicho encuentro se desarrolló en un ambiente acogedor, impregnado de libertad, confraternidad y patriotismo, no obstante, la interveción de uno de los colegas consagrados que allí se encontraba me llevó unas horas después a una profunda reflexión que hoy quisiera compartir con ustedes.

En esencia, aquel hermano expresó con aire de optimismo ingenuo, que los periodistas independientes cubanos no teníamos que preocuparnos de ser juzgados por el delito de clandestinidad de impresos tipificado en el Código Penal, argumentando su criterio, a mi juicio,de una manera superficial, y defasada de la realidad,les explico:

El artículo 210 del Código Penal cubano tipifica el delito de Clandestinidad de Impresos, según el cual, es sancionado a privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas, el que confeccione, difunda, o haga circular publicaciones, sin indicar la imprenta o el lugar de impresión o sin cumplir las reglas establecidas para la identificación de su autor o de su procedencia o las reproduzca, almacene o transporte.

Aquel colega se basó en el hecho de que en el caso de la prensa independiente cubana, sí tenía identificada la imprenta al no tener simulado el lugar de impresión, así como también estaban identificados los autores, por lo que los supuestos de hechos contenidos en la letra del artículo antes mencionado nada tenían que ver con el verdadero desempeño de la prensa idependiente cubana, por lo que los periodistas independientes quedaban fuera del alcance de lo dispuesto en el artículo 210 antes mencionado.

Ya es hora señores que concienticemos de una vez y por todas y más aún los que luchamos abiertamente por la libertad y la democracia en Cuba, que el sistema jurídico cubano está diseñado con gran maestría y sinismo para perpetrar la dictadura, y asesinar la libertqad, estando basado en lo fundamental en normativas de apariencia, ambiguas y contradictorias, siendo la máxima expresión de este engendro diabólico la propia Constitución que abandera el esquema legal cubano.

En primer lugar, en el caso que nos ocupa, debemos tener presente lo que estipula el artículo 53 de la Ley Suprema cubana, eso es, “… la prensa, … y otros medios de difusión masiva son de propiedad estatal o social y no pueden ser objeto, en ningún caso de propiedad privada… La ley regula el ejercicio de estas libertades”.

Puedo imaginar perfectamente a cualquier tribunal cubano, que por mandato constitucional se encuentran a merced de la voluntad del gran dictador, interpretar en la vista oral de uno de nuestros hermanos acusado de cometer delito de clandestinidad de impresos, interpretar el artículo que tipifica este delito de una manera muy diferente a la de mi colega, por ejemplo, de una manera algo parecida a esto: “Si tenemos en cuenta la letra del artículo 53 de la más suprema de nuestras leyes, en relación con el artículo 210 del Código Penal cubano, podemos inferir que el acusado manteniene un medio de prensa e imprenta de manera privada, o sea, violando de esta manera lo regulado en las Leyes y en la Constitución, por lo que al carecer dicho medio de prensa de personalidad jurídica, es considerado ilegal y por lo tanto, su impresión y existencia es clandestina”. 

Pero es que aún suponiendo que la interpretación hecha por mi colega fuera irrebatible, ¿a caso no conocen que una de las atribuciones del Consejo de Estado según queda claramente estipulado en el inciso (ch) del artículo 90 de la Constitución es precisamente, “Dar a las leyes vigentes, en caso necesario, una interpretación general y obligatoria”, asesinando de esta manera el imperio de la ley, el estado de derecho y las garantías legales de los ciudadanos? ¿Se puede estar tan seguro así de la justicia?

!Realmente me sorprende, a estas alturas, tanta ingenuidad! 

¿No se han dado cuenta algunos compatriotas de que los periodistas y directivos de prensa independientes estamos a expensas día a día, minuto a minuto de ser acusados y condenados a largas penas de prisión por delitos muchos más graves que el de clandetinidad de impresos?

A los que lo dudan de esta realidad para mí incuestionable, les invito a leer el artículo publicado en el periódico Granma, Órgano Oficial del Partido Comunista de Cuba y vocero de la voluntad impuesta de los dictadores, publicado el pasado viernes 23 de septiembre.

Sí señores, en ese artículo somos acusados de estar vinculados con la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos de América (CIA) con el propósito de provocar o al menos contribuir a la derrota de la revolución cubana; de hecer una guerra cultural, somos acusados de mercenarios de la pluma y la palabra. Somos acusados de crear rumor prefabricado, calumnia y falsas noticias, todo ello para crear zozobra, sembrar desengaño, la duda, el miedo y la confusión. Nos acusan además de formar parte de un sistema muy bien articulado y de estar formados y entrenados desde los Estados Unidos.

Nos acusan también de formar parte de una nueva clase de contrarrevolucionarios que tenemos como único fin el de desacreditar al estado revolucionario y debilitar los planes que sostienen la institucionalidad de la revolución.

!Puras mentiras verdad! 

 ¿Acaso dudan ustedes que este artículo periodístico pueda ser el preludio de otra Primavera Negra? 

Así trabajan los dictadores cubanos, creando un estado de opinión en el pueblo aún adormecido o tal vez no despierto lo necesario, utilizando las armas de la manipulación, la desinformación y el terror, para después, cuando lo consideren oportuno, lanzar sus garras contra esos hombres y mujeres libres que defienden la libertad a la que ellos le temen.

¿No comprenden aún que con estas simples acusaciones mediáticas que nos imputan podemos ser acusados y sancionados por cometer delitos tales como, Actos Contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado; Espionaje; Propaganda Enemiga; Difusión de Noticias Falsas contra la Paz Internacional, tan sólo para poner cuatro ejemplos, y ser sancionados a 10, 20, 30 años o a muerte?

!Vamos hermanos, que la ingenuidad no llegue a cegarnos!

Créanme que no ha sido mi intención crear pánico entre mis colegas, sería una gran estupidez de mi parte, pues sé perfectamente que cuando se vive en libertad de espíritu, la única verdadera, preferimos la mismísima muerte antes de ser esclavos y sumisos, sin embargo, he querido, ante todo, ser sincero conmigo mismo y sobre todo, alertar a la comunidad internacional de que los cubanos que hacemos por la libertad utilizando como única arma la pluma y el papel, estamos en peligro.

Muchas gracias.

nelsonchartrand@g mail.com

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