La fatal ignorancia de la derecha/ FERNANDO PARRILLA

La fatal ignorancia: La anorexia cultural de la derecha frente al avance ideológico progresista es un libro de Alex Kaiser publicado en 2009. En él advertía de la expansión de las ideas socialistas en Chile ante la pasividad de la derecha del país.
Para todo aquel que no lo haya leído es posible que le haya sorprendido la polémica que hemos vivido hace poco sobre las pensiones chilenas, que, al contrario de las españolas, se basan en la riqueza acumulada por los ciudadanos a lo largo de su vida laboral, y no a rapiñar a las generaciones futuras en un esquema ponzi, que obliga a que haya más cotizantes que receptores para mantenerlo en pie.

¿Cómo es posible que un sistema que proporciona un 8% de rentabilidad anual a los ahorros depositados en un fondo a nombre del beneficiario, pueda ser atacado comparándolo con el español, donde hace falta quitarle el 30% del salario a dos trabajadores para pagar la pensión a una sola persona (pensiones que van a bajar sustancialmente a partir de 2019)?

Pues es posible porque, tal como explica Alex Kaiser, la derecha en ese país no ha dedicado recursos a defender las ideas que sostienen el sistema de capitalización de pensiones, ni a ninguna otra reforma liberal de las que se acometieron en el país.

En internet se puede rellenar un breve cuestionario y tu posición política se representa en un diagrama de Nolan. Supuestamente si eres de derechas estás a favor de las políticas liberales en economía y en contra en las sociales. Con la izquierda pasa al contrario, y con los centristas se reparte a la mitad. Pero lo cierto es que la izquierda no solo se muestra a favor de las libertades morales (excepto cuando hay transacción económica de por medio) sino que las fomenta metiéndolas en el debate, desarrollando ideas, y expandiendo su difusión. La derecha, en cambio, no hace nada con las económicas. En el mejor de los casos, una vez que la izquierda socialista se estrella, se apoyan reformas siguiendo consejos técnicos de expertos, con los que se consigue algo de aire. Pero no se entiende qué se ha hecho, por qué se ha hecho, y cómo ha influido en la recuperación.

Y esto es así porque la derecha en realidad no cree en la libertad económica, cree en conservar el statu quo. Por fortuna en occidente tenemos una tradición de economía de mercado, y los avances en este sentido se han hecho paulatinamente y, por norma, cuando no quedaba otro remedio. Por tanto la derecha había asimilado la libertad económica como parte de una evolución tranquila y controlada de la sociedad y la acepta, pero en el fondo no cree en ella, no la entiende y no ve mal que la izquierda avance en cercenarla siempre que lo haga paulatinamente. Aceptando esos cambios como suyos una vez asentados.

Como lo anterior, siendo cierto, es demasiado generalista, vamos a verlo por cada sector que forma la derecha en España (se excluye País Vasco, Navarra y Cataluña por ser algo más complejo al entrar el juego el nacionalismo).

Existen tres tipos de conservadores:

Ultraconservadores

Añoran el statu quo de décadas anteriores (mayoritariamente la época de su juventud o la de sus padres). En España ven mal tanto los cambios sociales, como los económicos, llegando a ser abiertamente liberticidas en lo económico si la época que añoran se remonta demasiado en el tiempo.

Su base intelectual es aquella que estudia el pasado, glorificado, como principal argumento para oponerse al cambio.

Conservadores

Defienden el statu quo actual, adaptando sus ideas y discursos a la realidad imperante (por ej. pasan de apoyar el centralismo a la España de las autonomías y posteriormente la cesión de competencias a Europa con toda naturalidad, siempre que se les dé tiempo para adaptarse).

Su base intelectual bebe de cualquier ideólogo que apoye el statu quo actual, y rechace cambios radicales. Por tanto puede ir mutando según la realidad del país se inclina políticamente en una dirección.

Liberal-Conservadores

Personas que provienen de cualquiera de los dos grupos anteriores, pero que se han acercado al estudio de la economía desde un punto de vista liberal.

Su base intelectual en economía son los intelectuales liberales, y el resto de temas varía dependiendo del grupo del que provengan.

Vamos a analizar con más profundidad a los liberal-conservadores, ya que son el único grupo donde podemos ver cierta defensa de la libertad económica, y vale la pena detenerse para ver por qué no tiene más eco esta postura dentro de la derecha.

Muchas veces, cuando los liberales hablamos de la alianza con los conservadores, pensamos por error que ésta se basa solamente en personas liberales haciendo piña en temas económicos con los conservadores (principalmente oponiéndose al socialismo de la extrema izquierda). En realidad estamos hablando de que muchos liberales son, en parte, conservadores.

Esto no quiere decir que esos liberales sean liberal-conservadores, sino que provienen de allí. Los hay que han superado los sesgos conservadores totalmente, y los hay que no. Y los hay que están a medio camino. Y es un camino largo, que requiere de apertura de mente y no todo el mundo está dispuesto a recorrerlo por completo.

El problema de esto no es, como caricaturizan algunos, que al “no abrazar” totalmente el liberalismo no te puedes certificar y conseguir el carnet de pureza 100% garantizada. El verdadero problema es que el cerebro funciona con más automatismos de los que creemos, y dos filosofías tan distintas no pueden convivir en igualdad. Al final una se termina imponiendo, y por desgracia suele ser la más arraigada.

Es el famoso posibilismo de la derecha, que intenta ser constantemente exportado al liberalismo, llegando a ridiculizar a este como un minarete de puristas teóricos si no se pliega a ello. Las excusas son muchas, pero normalmente se basan en la amenaza inminente del socialismo y en la posibilidad de influir en las fuerzas políticas mainstream de la derecha.

A la postre, es una forma más de despreciar el mundo intelectual, y de abandonar el combate por las ideas a largo plazo, dejando vía libre la izquierda para que siga copándolo.

Así que volviendo al tema principal, tenemos a dos grupos dentro de la derecha que no creen en la libertad económica, y otro que sí cree, pero que la sacrifica por un cortoplacismo que nace de su desprecio al mundo intelectual. El panorama no es alentador, pero hemos mejorado bastante en pocos años, así que hay margen para la esperanza. Lo primero pasa por no caer en la presión del cortoplacismo, y mantener fuertemente la apuesta por las ideas liberales a largo plazo. Ante la fatal arrogancia de la izquierda y la fatal ignorancia de la derecha, hay que anteponer la gran tenacidad de los liberales. Gota a gota, montañas más grandes han cedido.

Artículo original aquí: https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/la-fatal-ignorancia-de-la-derecha

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