MÁS SOBRE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA VI: COMERCIO EXTERIOR/ Gabriel Zanotti 

6) Derogación de un arancel: efectos 

Consecuentemente con nuestro planteo, la derogación de todos los aranceles de un determinado país provocará que dicho país concentre sus recursos en aquellas producciones en las cuales tiene mayor productividad por unidad de inversión, importando luego aquellas que le sea muy costoso producir.

Se arguye sin embargo que la derogación de aranceles traería aparejada numerosos problemas en cuanto a la reubicación interna de los factores productivos. Es cierto; sin embargo, esos problemas no nos impiden afrontar el libre comercio internacional, así como la posible pena de la terapéutica no le impide al enfermo su adopción para la cura. Aunque la economía cuenta con más problemas que la medicina pues ésta cuenta con la anestesia, cosa que todavía no se ha inventado en la economía.

El efecto liberal el comercio implica que, naturalmente, deberán dejar de existir todas las industrias ineficientes que se crearon, para concentrar los recursos que en ellas se empleaban -capital, naturaleza y trabajo- en la producción de aquellas cosas en las que se es naturalmente eficiente. Esto muestra que no se producirá desocupación por el cierre de tales industrias. sino que ocurrirá un traslado del factor trabajo -junto con los otros dos factores (capital y naturaleza) – de 1os sectores ineficientes a los sectores eficientes de producción.

Ahora bien: ¿cómo se producirá ese traslado? De la siguiente manera: al derogar un arancel, que provocaba la compra obligada de un producto caro y de baja calidad, el consumidor puede ahora comprar el mismo producto -pero importado- a mejor precio. Eso explica que dispone de una diferencia que ahora puede derivar hacia otras industrias y actividades, las que consecuentemente comenzarán a crecer.

Ejemplifiquemos. Supongamos que la industria nacional de automóviles nos provea de ellos a $ 50 por unidad, mientras que importados costarán $ 10. Se deroga el arancel y el mercado se inunda de automóviles a $ 10 por unidad. El consumidor, gastará $ 10 en vez de $ 50. Contará, por ende, con una diferencia de $ 40 que derivará hacia otras actividades o ahorrará. Estas nuevas actividades, presentes y futuras, contarán ahora con esos recursos y consecuentemente comenzarán a crecer, recursos que antes eran absorbidos por la industria ineficiente de automóviles. Dicha industria, pues, cerrará, pero crecerán y se desarrollarán otras, naturalmente eficientes, a las cuales irán los factores productivos -entre ellos el trabajo- que antes eran empleados, deseconomizándolos, en las industrias ineficientes de automóviles.

Obviamente, no será una cura indolora. La liberación del comercio exterior es una clara medida tendiente al bien común, que por tal motivo debemos propiciar aunque temporalmente ciertos sectores se vean afectados. Por otra parte, la distribución municipal de bienes públicos admitida por Hayek, siempre que sea no monopólica y financiada con impuestos indirectos locales, puede ayudar a aliviar situaciones culturales muy complejas en la transición.

 Por Gabriel Zanotti 

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