MÁS SOBRE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA VI: COMERCIO EXTERIOR/ Gabriel Zanotti 

1) Concepto​

Cuando analizamos los fenómenos que ocurren en el comercio entre las diversas naciones, estamos en el capítulo de economía generalmente denominado comercio exterior o internacional. En dicho análisis no hacemos más que aplicar las leyes generales del comercio -que vimos en el capitulo II- al caso de comercio entre las naciones.

Esto último es importante, pues la primera noción básica de comercio exterior es que los principios generales del comercio no cambian porque los hombres hayan decidido dividirse entre países. Los mismos principios que rigen el comercio interior rigen el exterior. Lo accidental no altera -en sentido metafísico- a lo esencial, y un proceso accidental, como es el comercio exterior, no puede afectar a la esencia del comercio.

2) Fundamentos

Los fundamentos, pues, del comercio exterior, no pueden ser sino los mismos que rigen para el comercio entre los individuos. Habíamos dicho que éstos comercian entre sí merced a la innata desigualdad de las aptitudes humanas, lo que determinaba que Juan tuviera más capacidad para producir el bien A y Pedro la tuviera para el bien B. Ambos intercambian, pues, el fruto de su trabajo, y así ambos están provistos de los bienes A y B de manera menos costosa que si cada uno hubiera fabricado los dos bienes. Ese era, recordamos, el principio básico de división del trabajo, llamado también “ley de los costos comparados” (David Ricardo) o “ley de asociación” (L. von Mises) : la labor realizada entre varios sujetos actuantes según las diversas capacidades de los mismos tiene mayor productividad que la misma labor realizada por un solo sujeto actuante.

A nivel internacional, ergo, nada cambia. Los países comercian entre sí sencillamente porque de esa manera logran la satisfacción de las necesidades que requieren bienes para los cuales no cuentan con una aptitud natural de producción, lo que, dicho en términos estrictamente económicos, significa “productos para los cuales la región A (país A) tiene mayor productividad por unidad de inversión que la región B” 1.

El país A, por ejemplo, puede estar situado en una zona muy montañosa. Luego, su productividad en cuanto a ganado vacuno (por ejemplo) será naturalmente baja. En cambio ese mismo país puede tener una alta productividad en cuanto a un determinado mineral, por ejemplo, el hierro.

EI país B se encuentra, empero, en la situación contraria. Situado en una llanura con buenos pastos, alta es su productividad con respecto al ganado vacuno, pero baja con respecto al hierro.

Tanto el país A como el país B podrían producir, respectivamente, ganado vacuno y hierro, aunque tal cosa les resultaría evidentemente muy costosa, pues estarían empleando recursos para algo para lo cual no son naturalmente aptos, detrayéndolos de aquellos productos para los cuales son naturalmente aptos (o sea, en los cuales tienen una productividad por unidad de inversión). Evidentemente, satisfacerían sus necesidades de manera menos costosa (o sea, economizarían sus recursos) si intercambiaran entre sí lo que saben hacer mejor. El país A le entregaría hierro al país B, el cual, a cambio, le entregaría al país A ganado. De esa manera ambos tendrán hierro y ganado de manera menos costosa.

El lector dirá que todo esto es absolutamente obvio y elemental. Sin embargo, piense -con la mano en el corazón- si alguna vez no pensó si no sería “más fácil” producir tal cosa o tal producto aquí que importarlo. Evidentemente, si se lo importa (voluntaria y libremente) es porque es más costoso fabricarlo aquí que allá.

Es muy importante aclarar, además, que cuando decimos “los países comercian entre sí” estamos dando por tácito que quienes comercian son las personas (de cada país) entre sí. Por supuesto puede darse el caso que también comercien entre sí los estados; pero tal cosa pertenece ya a la “patología” (mercado intervenido) de la economía y no a su “fisiología.” (economía pura de mercado).

Luego, 1o que en comercio interior llamamos compras y ventas, en comercio internacional lo llamamos importaciones y exportaciones. Y así como en comercio interior nunca nos preguntamos si es “mejor o peor” comprar que vender o viceversa, porque sabemos que no puede existir una cosa sin la otra, tampoco tiene sentido preguntar si la exportación “es mejor” que la importación o viceversa, pues la una es tan importante como la otra. Si no podemos vender, tampoco podemos comprar. De igual manera, si no exportamos no podemos importar, y si no importamos no podemos exportar. Exportación e importación son las dos caras de una misma moneda.

Mediante la primera vendemos aquellos bienes que tenemos abundantemente porque nos resultan fáciles de producir, y con la segunda adquirimos aquellos que nos resultarían sumamente costosos de fabricar en el país. Todos nuestros recursos, debemos -si queremos economizarlos- concentrarlos en aquellos bienes para los cuales tenemos mayor eficiencia productiva; concentrarlos en aquellos para lo cual somos ineficientes es deseconomizarlos, esto es, derrocharlos, con la consiguiente baja en el nivel de vida.

Por Gabriel Zanotti 

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