MÁS SOBRE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA VI: COMERCIO EXTERIOR/ Gabriel Zanotti 

5) La protección arancelaria 

La protección arancelaria es el medio empleado para impedir la importación de bienes y cerrar las fronteras, de manera que el país se autoabastezca, adoptando de ese modo la autarquía como sistema. La autarquía significa el no-comercio. Si un individuo lo adoptara, debería renunciar a todas sus compras habituales y fabricar él mismo sus propios bienes. Ropa, comida, televisor, cepillo de dientes, etc.; todo sería hecho por el individuo. Evidentemente, el nivel de vida de ese buen señor descendería a tal grado que luego se vería obligado a comerciar nuevamente.

Pero tal sistema, que a nivel individual sería considerado una locura, es lo algunos considera el ideal de comercio internacional. En efecto, lo ideal sería el “autoabastecimiento” de todos los bienes, para que el país ya no “dependa” del exterior. A tal efecto se fijan aranceles a las importaciones. Nos limitaremos, pues, a señalar las inexorables consecuencias económicas de la autarquía, para demostrar que no es un medio idóneo para lograr un mayor nivel de vida en los pueblos.

EI arancel es, en efecto, negativo en cuanto a tal fin. Imponer un arancel significa derivar la producción de una región en la que la productividad por unidad de inversión es mayor hacia otra región donde la productividad por unidad de inversión es menor, con la consecuente baja en la productividad global.

Ilustremos esto. Teníamos en el punto 2 al país A que, por estar situado en una zona montañosa, importaba carne del país B, que tenía abundante ganado vacuno. Pero el país A quiere autoabastecerse de ganado vacuno. A tal efecto impone un arancel a la importación de tal bien de manera que se haga imposible comprarlo. El país A, luego, tratará de producir ganado vacuno, cosa para lo cual no tiene aptitud natural. Recursos que antes se empleaban en la fabricación de bienes para los cuales se tenía capacidad productiva, serán forzosamente desviados a la fabricación de un bien que requerirá -en esa zona montañosa- costos enormes de producción. No solo se tendrá en ese caso ganado de peor calidad y mayor precio sino que los bienes que antes el país fabricaba serán también ahora desatendidos, al extraérseles gran cantidad de recursos que se empleaban en su fabricación para derivarlos al nuevo bien que se está intentando fabricar. El proceso de desvío de recursos se produce al tener que pagar el consumidor más caro el bien que antes se importaba, disponiendo de menos recursos que antes empleaba en la compra de bienes, nacionales. Vemos entonces como carece de sentido afirmar que con el autoabastecimiento aumentarían las fuentes de trabajo, pues este factor de producción no tendrá más demanda, sino que será trasladado -por el proceso de traslado de recursos arriba mencionado- de sectores en los que se lo empleaba para producir los bienes que el país fabricaba hacia los nuevos sectores de producción -naturalmente costosos e ineficientes- que el país se empeña en crear. A esto debemos sumar la suba de costos y precios que la autarquía produce, que hace bajar la cuantía de ahorro interno, cosa que se traduce en menor oferta de ahorro en el mercado de capitales lo que implica menor nivel de inversiones, lo que implica menor tasa de capital, lo que implica menor nivel de vida, además de la baja en el nivel de vida que ya se produjo al derrochar recursos a1 emplearlos en sectores de baja productividad global.

El “autoabastecimiento” implica pues abastecerse de cosas caras y de mala calidad, y crear una serie de industrias ineficientes y antieconómicas, rebajando el nivel de producción, además, en las cosas que el país tenía capacidad de producción, al derivar los recursos necesarios para su producción hacia sectores ineficientes.

Luego, cuando un país renuncia a ciertas importaciones, reduce también su capacidad de exportar al bajar su productividad global en sus sectores antes naturalmente productivos.

Por otra parte, no tiene sentido aludir en contra del comercio exterior la “dependencia” con el exterior. Es obvio que el comercio -tanto interno como externo- implica interdependencia entre quienes lo practican. Si A comercia con B, B lo hace con A. Comerciar es una relación recíproca. Si A comercia con B, B depende de A y A depende de B. La ciencia económica nos enseña que la autarquía rebaja el nivel de vida y provoca guerras; y que la interdependencia aumenta el nivel de vida y provoca paz. Lo demás es una elección de los pueblos: o la guerra y el malestar o la paz y el bienestar. Es una disyunción exclusiva. O una cosa, o la otra, pero no ambas. El que elija la autarquía creyendo que logrará paz y bienestar, padece una serie confusión de causa y efectos.

Por Gabriel Zanotti 

https://m.facebook.com/EscuelaAustriacaEconomicaCuba/

Acerca de Instituto Mises Cuba

Instituto Mises Cuba: Espacio para opinar y debatir sobre economía y libertad.
Esta entrada fue publicada en Cuba, economía, libertad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s