MÁS SOBRE LA ESCUELA AUSTRIACA DE ECONOMÍA VI: COMERCIO EXTERIOR/ Gabriel Zanotti 

3) El equilibrio natural de la balanza de pagos

Todos aquellos procesos que impliquen una recepción de pagos en el país y /o una salida de pagos al extranjero, se denominan en conjunto “balanza de pagos”. En relación a problemas referidos a esta se han elaborado numerosas confusiones que necesitan un cuidadoso análisis.

Por ejemplo, con respecto a la balanza comercial, se habla de la balanza “favorable” o “desfavorable” (favorable, cuando las exportaciones superan o son mayores a las importaciones y desfavorable lo contrario). Respecto a tal cosa es necesario aclarar que, en todo intercambio libre y voluntario, no tiene sentido hablar de “balanza desfavorable”, pues en todo intercambio libre cada uno de los que participa valora más lo que recibe que lo que da; de lo contrario, no se realizaría el intercambio. M. W. Curtiss así lo expresa: “Supongamos que usted vende un cesto de manzanas por dos dólares. Usted obtiene los dos dólares que prefiere, en lugar de las manzanas; el comprador obtiene las manzanas, que prefiere en lugar de los dos dólares. ¡La balanza es perfecta!”.

La suposición de que la exportación es buena y la importación es mala supone el error de que en un intercambio comercial una parte gana y la otra pierde. Como vimos recién, si el intercambio es libre ambas partes ganan. Si el comprador compra el cesto de manzanas y paga dos dólares es porque valora más las manzanas que los dos dólares. Esto se deduce claramente de las categorías praxológicas: la situación nueva lograda son las manzanas; la situación abandonada son los dos dólares; el valor otorgado a la situación abandonada (1os dos dólares) es el costo; la diferencia psíquica entre las manzanas y los dos dó1ares es la ganancia derivada de la acción.

Por otra parte, observemos que la concepción de que exportar es bueno e importar es malo conduce sencillamente a convertir al comercio en una guerra. Todos los países querrán exportar; pero una exportación del país A supone una importación en otro país B, cosa que el país B no deseara, y tratará de “contraatacar” exportando a A, cosa que para A será terrible pues significa una importación. Estos criterios, pues, hacen imposible el comercio, conducen. a la autarquía y al aislamiento, con las desastrosas consecuencias que señalamos acerca de la economización de recursos.

Es importante señalar que, funcionando el comercio libre entre las naciones, la balanza de pagos tiende constantemente al equilibrio. La exportación implica que salgan bienes y entre dinero; tal cosa implica que los precios relativos tiendan a la suba. Luego, al nacional le será mas barato comprarlo al extranjero; aumentan pues las importaciones, cosa que implica que entren bienes y salga dinero, cosa que a su vez implica una tendencia a la baja en los precios, 1o que produce al extranjero le sea atractivo comprarle al nacional (o sea, más barato), estimulándose de ese modo las exportaciones, repitiéndose luego el proceso. De este modo, exportación e importación tienden al constante equilibrio.

El libre comercio internacional, resumiendo, produce un aumento del nivel de vida de los países que lo practican, al producirse una mayor economización de recursos, al concentrarlos en aquello que el país es naturalmente más eficiente y logrando la satisfacción de las necesidades de la manera menos costosa que si el país no comerciara libremente. Cada país se especializa en aquellos productos en los cuales cuenta con una mayor productividad por unidad de inversión, exportándolos, e importando aquellos bienes en los cuales la productividad por unidad de inversión es baja, adquiriéndolos así a menor costo. La división internacional del trabajo, pues, provoca una interdependencia reciproca entre las naciones, aumentando los lazos amistosos entre ellas y reduciendo las posibilidades de guerra entre las mismas.

 Por Gabriel Zanotti 

Escuela Austriaca Cuba

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