MÁS SOBRE LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA V: TRABAJO Y SALARIOS/ Gabriel Zanotti 

Entramos ahora en el estudio de uno de los temas más difíciles de tratar, a raíz de su alto contenido emocional que perturba constantemente el correcto razonamiento. Afiancemos éste, pues, como único camino para llegar a conclusiones verdaderas –por eso fijémonos bien que las premisas también lo sean– que ayuden a comprender cuál es el sistema que asegura el bienestar a los dueños del factor de producción trabajo.
1) Concepto de trabajo

Si releemos el punto 4 de la parte primera del Capítulo II, recordaremos que el trabajo es uno de los tres factores de producción. Se lo llama “factor originario de producción de naturaleza humana” y es, por definición, un bien que sirve para la fabricación de otros bienes. Es, en definitiva, el aporte característico de la acción humana al proceso productivo en su conjunto.

2) Concepto de salario, cuantía del mismo y mercado laboral

Como todo bien, el trabajo se intercambia en un mercado que, en este caso, se denomina mercado laboral. En ese mercado se formará el precio del bien a intercambiar, que en este caso es el trabajo. Ese precio recibe el nombre de salario. El salario es, luego, el precio del factor de producción trabajo.

Este mercado laboral, está formado, como todo mercado, por una oferta y una demanda. La oferta está determinada por la cuantía total de gente dispuesta a contratarse y la demanda por la cuantía total de gente dispuesta a contratar trabajadores. Observemos que debemos aquí olvidarnos del uso habitual de la expresión “oferta de trabajo” como sinónimo del que ofrece contratar a alguien en un puesto de trabajo. Precisamente tal cosa es la demanda de trabajo; y los que son contratados constituyen la oferta.

El salario, por ende, como todo precio, sólo puede subir si, invariadas las restantes circunstancias, aumenta la demanda de trabajo y/o disminuye la oferta del mismo; y sólo puede bajar si, invariadas las restantes circunstancias, disminuye la demanda y/o aumenta la oferta de trabajo. Como vemos, la determinación del precio del factor trabajo es idéntica –en un mercado no interferido– a la de cualquier otro bien.

Tengo conciencia de que a muchas personas exaspera que se considere en el análisis económico al trabajo como a una mercancía.

Debemos decir al respecto que no implica tal cosa que el ser humano se venda. Semejante inmoralidad está prohibida en un régimen de libertad. El trabajo, en cuanto mercancía, significa que la fuerza laboral se alquila, manteniendo el oferente la propiedad de su factor de producción (su trabajo). El cual, como todo factor escaso, tiene su precio y su mercado.

Por Gabriel Zanotti 

Continuará…

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