MÁS SOBRE LA ESUELA AUSTRÍACA DE ECONOMÍA. PARTE III: MONEDA/ Gabriel Zanotti 

3) Historia del Dinero: Del trueque a las transferencias bancarias.
A lo largo de la historia el dinero ha sufrido un proceso de transformación continua, desde el uso del dinero-mercancía a las modernas formas de dinero actual, que van del papel moneda a las transferencias electrónicas utilizadas mundialmente.

En este apartado haremos un breve resumen del surgimiento de esta importante herramienta que ha servido para facilitar el intercambio y el desarrollo de la economía permitiendo a los individuos alcanzar un nivel de vida cada vez superior.

En las civilizaciones primitivas el intercambio se hacia directamente, es decir mercancía por mercancía, lo cual hacia precario el comercio.

Conforme las personas percibieron que dedicándose a hacer una determinada tarea para la que tenían una ventaja comparativa podían beneficiarse, y obtener a cambio de su excedente de producción, otros bienes elaborados por otros hombres, fue surgiendo la necesidad de intercambiar cada vez mas bienes y servicios y con ello, surgió la necesidad de utilizar un medio que de alguna manera facilitara este intercambio. Es así como se inicia la etapa de Dinero-mercancía, el cual era valorado por el uso que de él se podía hacer como tal y por tener la característica de servir para intercambiar otros bienes. Ejemplos de Dinero-mercancía en distintas civilizaciones son la sal, el ganado, las conchas, el té, el oro, la plata, etc.

Con el correr del tiempo se fueron imponiendo, espontáneamente, como dinero ciertos metales preciosos que cumplían de forma mas eficiente con ciertas características buscadas en las mercancías que se utilizaban para el intercambio, entre otras podemos mencionar la durabilidad, divisibilidad, facilidad para ser transportada, etc.

A medida que la división del trabajo fue aumentando, la especialización permitió que el comercio se fuera desarrollando y surgiera la necesidad de ofrecer servicios que facilitaran a las personas garantizar la calidad y la cantidad del metal con el cual estaban transando y así comenzó la etapa de la moneda acuñada.

La acuñación de los metales preciosos se hacia de forma privada, es decir, era un negocio mas, con lo cual los empresarios dedicados a esta tarea, se preocupaban por mantener la calidad de su producto: su moneda.

Con el paso del tiempo algunos reyes o jefes de estado se adjudicaron la tarea de la acuñación de la moneda, controlando así el dinero que circulaba. Posteriormente con el surgimiento del papel moneda y bajo la excusa de proteger a los ciudadanos de fraude, los gobiernos se apoderaron de la emisión del papel moneda también, algunos a través de un banco privado, al principio, y luego directamente creando los bancos centrales estatales, encargados de la política monetaria de cada nación. Los Bancos Centrales adoptaron el “Patrón Oro” que suponía emitir moneda respaldada por oro en posesión del país.

Podemos observar entonces durante el siglo XX la vigencia de un patrón metálico como moneda, que surgió naturalmente de un proceso de selección del mercado, y que se adaptó plenamente a la esencia de la moneda: “mercancía por todos valorizada, que sirve por ende como medio de intercambio general”. El alto valor que las gentes otorgaron al oro, junto con sus propiedades físicas y químicas, lo convirtieron en una moneda ideal, que no se desvalorizaba y que contaba con un alto poder adquisitivo.

Similar proceso, aunque en menor medida, sucedió con la plata, que podía cómodamente convivir con el oro en su función de medio de intercambio, estableciéndose de esa manera un sistema llamado bimetalismo. Las paridades entre ambas monedas se establecían con comodidad en el mercado libre.

El estado pretendió fijar la paridad entre ambas moneda (oro y plata) y con ello se mostró el funcionamiento de lo que se denomina ley de Gresham: la moneda artificialmente sobrevaluada tiende a desplazar a la artificialmente subvaluada.

En efecto, imaginémonos que la paridad de mercado es 20 monedas de plata por una de oro, es decir, 20 a 1. El estado fija entonces la paridad –por ejemplo– 10/1 (10 monedas de plata por una de oro). Esto significa que se ha puesto un precio máximo al oro y un precio mínimo a la plata, es decir, se ha subvaluado al oro y sobrevaluado a la plata. Ahora bien: como vimos en el Capítulo II, el precio máximo provoca escasez y el mínimo sobrante. Luego, la plata tenderá a desplazar al oro en el mercado. Con esto lo que se lograba era una alteración de la paridad natural, desordenando el sistema monetario.

¿Cómo surgió el papel moneda y el sistema bancario? Por simples razones de comodidad. Era muy complicado transportar grandes cantidades de oro de una a otra región. Surgieron, pues, instituciones que –cobrando una suma por sus servicios– guardaban las cantidades de oro que el cliente depositaba entregando a éste un “recibo de depósito” con el cual el cliente podía volver a retirar el oro. Dicho recibo de depósito expresaba “el banco entregará al portador y a la vista la suma de tantas onzas de oro”… Es decir, si Pablo depositaba 100 onzas de oro, y debía efectuar una compra a Pedro de un bien x que costara 100 onzas de oro, Pablo podía cómodamente entregar su recibo de depósito a Pedro quien, con dicho recibo en mano, podía luego retirar las 100 onzas de oro del banco. Como vemos, esos recibos de depósito fueron los primeros billetes que circularon, es decir, papel moneda.

Esos recibos de depósito, en términos de Mises, son sustitutos monetarios. Si el sustituto monetario implica el 100% de lo depositado, se llama certificado monetario. Si el banco emite más allá del 100%, o sea, si la reserva de lo depositado es parcial, estamos en presencia de dinero “fiat” o “medios fiduciarios”. Un sistema de “free banking” implicaría que cada banco establece libremente con el cliente si va a emitir o no más allá de las reservas.

Pero con la excusa de impedir este problema, los gobiernos comenzaron a estatizar el sistema de emisión monetaria. Al principio seguiría en vigencia un patrón metálico (oro), con la diferencia de que sería el estado quien emitiría los billetes a cambio del oro.

Pero el estado, con el monopolio de la emisión en sus manos, no tiene límites a la emisión de medios fiduciarios. Se incurrió en lo que veremos después es la primera parte del ciclo económico, esto es, la emisión de moneda en el mercado de capitales. Eso llevó a la crisis del 29, por ejemplo, después de la cual se confisca el oro disponible y el sistema se estatiza totalmente, con lo cual, paradójicamente, la emisión de medios fiduciarios depende sólo de la buena voluntad de los funcionarios de las bancas centrales.

Se hace crónico entonces ese proceso denominado inflación, consistente en un aumento por parte del estado de la emisión de moneda y crédito, el cual no es demandado por los agentes económicos y cuyo efecto característico es una baja en el poder adquisitivo de la moneda. Tal cosa se debe, como vimos en el punto 2, a la baja en el valor de cada unidad monetaria debido al aumento de la cuantía de dinero, provocado por la emisión monetaria. Cada vez necesitamos más unidades monetarias para comprar un mismo bien, debido a que cada unidad monetaria vale cada vez menos. No son las mercancías las que se están volviendo más caras; es el medio para adquirirlas –la moneda– el que se está haciendo más barato.

Pero el proceso no se produce a un tiempo, como suponía la primitiva “teoría cuantitativa”. La inflación comienza a extenderse lentamente, como el cáncer, de un sector a otros. Imaginemos que el gobierno emite determinada cuantía de dinero para adquirir determinadas mercancías x. Suben los precios de las mercancías x, y sus dueños ven aumentadas sus disponibilidades monetarias. Entonces el proceso se repite. Los dueños de las mercancías x salen al mercado, dispuestos a comprar, desatando una tendencia alcista en los precios. Y así sucesivamente se va extendiendo el “boom” inflacionario.

Como se puede observar, los conceptos de oferta y demanda podemos aplicados también. a la moneda. La “oferta” de dinero es la cuantía del mismo que la gente está dispuesta a dar por los bienes, y la “demanda” de dinero es la cuantía de bienes que la gente está dispuesta a dar por el dinero; de manera que cuando aumenta la oferta de dinero se desata una tendencia alcista en los precios de los bienes y servicios, y el aumento de la demanda de dinero lleva a una tendencia bajista en los precios de los bienes y servicios. De igual modo, así como el precio de un bien está representado por la cuantía de dinero que la gente está dispuesta a dar por ese bien, el “precio” del dinero será la cuantía total de bienes y servicios que por el dinero la gente esté dispuesta a dar por él, de manera que el “precio” del dinero es su poder adquisitivo.

Completando el proceso de causa-efecto, el aumento en la cuantía de dinero baja su utilidad marginal, lo que estimula su oferta, bajando entonces su poder adquisitivo. Pero recordemos que la cuantía de dinero es un concepto relativo a la cuantía de bienes y servicios coexistente.

Por Gabriel Zanotti 

Acerca de Instituto Mises Cuba

Instituto Mises Cuba: Espacio para opinar y debatir sobre economía y libertad.
Esta entrada fue publicada en Cuba, economía, libertad. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s