MÁS SOBRE LA ESCUELA AUSTRÍACA DE ECONOMIA. PARTE II, MERCADO Y PRECIOS/ Gabriel Zanotti 

El monopolio
3) Los siete factores antimonopolísticos

a) La elasticidad de la demanda: cuantos más bienes y servicios se ofrecen en el mercado, la demanda tiene cada vez más posibilidades de elección, lo que implica que cada vez va haciéndose más elástica.

Ahora bien: a medida que se va desarrollando e intensificando el proceso de división del trabajo en el mercado libre, mayor es la cantidad de bienes y servicios que se le ofrecen al consumidor. Esto implica, pues, que a medida que se va desarrollando el mercado libre, la demanda es cada vez más elástica. Y como la demanda inelástica es el factor que permite la formación de un precio de monopolio, llegamos entonces a la conclusión final de que, a medida que se va desarrollando el mercado libre, menores son las posibilidades del establecimiento de precios de monopolio.

b) La competencia potencial: Éste es uno de los factores más importantes que limitan el ascenso del precio de un monopolio. Consiste en que. un monopolista, una vez establecido, es alguien que está sometido a una invisible pero efectiva competencia potencial, es decir, una competencia que no es pero que puede ser. En efecto, muchos vendedo-res potenciales se mantienen alertas para, en el momento en el que el monopolista suba el precio, aparecer en el mercado con un sustituto (el mismo producto, en un lenguaje más llano) y así desviar hacia ellos la demanda, logrando con ello ingentes ganancias. Esto es algo que mantiene alerta al monopolista, quien ignora si en el momento en que suba el precio pueden aparecer repentinamente inesperados vendedores que arruinen sus planes. Es un factor, pues, que limita en gran medida el ascenso del precio.

c) El factor competitivo permanente: Tal es el nombre que se asigna al proceso por el cual no sólo los artículos de un mismo rubro entran en competencia, sino todos los artículos unos con otros. El vendedor de zapatillas A no sólo competirá con el vendedor de zapatillas B, sino también con el vendedor –por ejemplo– de lapiceras, pues tanto éste como el vendedor de zapatillas desean el dinero de los consumidores; por tanto, por cuestiones de precio no sólo competirán con sus respectivos colegas sino también entre sí. Luego, ningún monopolista carece de competidores, a menos que posea la propiedad de todo cuanto exista, cosa que sólo puede ocurrir en el caso de la existencia de un estado socialista.

d) La ley de los rendimientos decrecientes: El doctor Alberto Benegas Lynch (h), en su libro “Fundamentos de análisis económico”, resume así esta ley: “Toda estructura de costos tiene una dimensión óptima pasada la cual los rendimientos son decrecientes”. Esta ley, pues, limita la formación de los tan temidos “cartels” en el mercado. Estos chocarán inexorablemente con la precitada ley, y no podrán evitar las pérdidas.


Por otra parte, la natural gravitación a la competencia del mercado es la que en general termina con tales asociaciones. Muchos de sus integrantes saben perfectamente que si se retiran del cartel y comienzan a vender el producto. a menor precio y con mayor calidad, sus posibilidades de ganancias son inmediatas.

e) Los límites de calculabilidad en el mercado: Este es otro factor que limita el tamaño que puede llegar a poseer una empresa. Como se probará en el Capítulo VIII –-aunque el lector tiene las premisas para llegar a la conclusión en este capítulo–, imposible es realizar el cálculo económico en ausencia del mercado, pues ausencia de mercado implica ausencia de precios. En el mercado libre, a medida que una empresa va aumentando su radio de acción, va absorbiendo los mercados en los cuales se forman los precios de los factores productivos, y como la empresa realiza el cálculo económico con los precios emanados de tales mercados, a medida que éstos van siendo absorbidos se le hace cada vez más difícil a la empresa realizar el cálculo económico. Así lo expresa Rothbard en su tratado de economía (Cap. 10) : “A fin de hacer el cálculo de ganancias y pérdidas de cada rama, la empresa tiene que estar en condiciones de poder referir sus operaciones internas a los mercados externos, en relación a cada uno de los diversos factores y productos intermedios. Cuando desaparece cualquiera de esos mercados externos a causa de que se ven absorbidos dentro del radio de acción de una sola empresa, desaparece la calculabilidad y a la empresa no le queda ningún otro medio racional para dar ubicación a los factores dentro de esa zona específica. Mientras más se avance sobre estas limitaciones, será cada vez mayor la zonadonde lo racional no impere, y más difícil resultará evitar las pérdidas. Un cartel de grandes dimensiones no estaría en condiciones de dar destino racional a los bienes de producción y, en consecuencia, no. podría evitar pérdidas graves. Por lo tanto, en realidad jamás llegará a establecerse, y de hacerse el ensayo, pronto quedaría desintegrado”.

Y agrega el mismo autor: “En la esfera de la producción, el socialismo equivale a «un cartel enorme» organizado y controlado compulsivamente por el Estado. Quienes abogan por la «planificación central» socialista, pretendiendo que es el método de producción más eficiente, en lo que respecta a satisfacer las necesidades del consumidor, tienen que contestar la siguiente pregunta: ¿si esa planificación central es realmente más eficiente, por qué no ha sido constituido por los individuos que persiguen ganancias, en el mercado libre? El hecho de que jamás se haya formado voluntariamente un cartel enorme y que se requiriera el papel compulsivo del Estado para formarlo, demuestra que no habría posibilidad alguna de que fuera el método más eficiente para satisfacer las exigencias de los consumidores”.

f) El comercio exterior libre: Factor éste potentísimo contra la formación del precio del monopolio. La libre importación y exportación de productos; la libre entrada y salida de capitales nacionales y extranjeros, son cosas que no hacen más que ampliar enormemente la elasticidad de la demanda, ampliando enormemente las posibilidades de elección del consumidor. La posibilidad de sustituir un producto por uno importado más barato, es algo que hace al monopolista prácticamente imposible elevar su precio de venta.

g) Los sustitutos: Es muy difícil, por no decir imposible, encontrar en el mercado un producto absolutamente insustituible. Todos, en mayor o en menor medida, pueden sustituirse por otro similar. Y, si se diera el caso de la existencia de un producto insustituible, lo que sí tendrá indefectiblemente ese producto es un sustituto potencial. Como vemos, esto es algo muy parecido al caso de la competencia potencial. Innumerables vendedores se lanzarán a la búsqueda de un sustituto a ese producto insustituible que goza de demanda inelástica, como medio óptimo para conseguir seguras ganancias.

Por Gabriel Zanotti 

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