EL MERCADO COMO PROCESO: DOS VISIONES ALTERNATIVAS/ C. Menger/ Ivo A. Sarjanovic

EL MERCADO COMO PROCESO: DOS VISIONES ALTERNATIVAS.Ivo A. Sarjanovic

El rol del equilibrio en la concepción austríaca

C. Menger

“La historia de Menger es confusa y compleja. Como digno fundador, sus obras contienen elementos que – según veremos- sus continuadores tomaron en más de una dirección.” Las contribuciones de Menger en relación con la controversia planteada se han interpretado de diversas maneras. Por ejemplo, I. Kirzner sostiene que el fundador de la escuela austríaca no ha hecho aportes a la economía que permitan encuadrarlo como un teórico del desequilibrio. En cambio W. Jaffé, M. Alter y G. P. 0’Driscoll Jr., entre otros, encuentran en su obra algunos pasajes que permiten considerarlo como un precursor del enfoque de los procesos de mercado.


C. Menger analizaba la formación de los precios utilizando como fundamento teórico su concepción de leyes exactas (exact laws). El análisis basado en éstas excluye la posibilidad de la información incompleta y de expectativas equivocadas; como consecuencia, excluye la posibilidad del error. Por lo tanto, los requisitos necesarios para que pueda desarrollarse un proceso de mercado quedan fuera de los supuestos de las leyes exactas. Para Menger “el presupuesto de una estricta regularidad de los fenómenos económicos, y con esto de una economía teórica en el múltiple sentido del término, es no sólo el dogma del siempre constante interés propio, sino también el dogma de la ‘infalibilidad’ y la ‘omnisciencia’ de los humanos en los asuntos económicos”. De aquí se desprende que para este autor la teoría económica tenía por objeto de estudio principalmente la estricta regularidad de los fenómenos económicos o, en un lenguaje más moderno, el equilibrio. Esto no implica en modo alguno que el equilibrio mengeriano tenga las mismas características que la construcción walrasiana, ya que en la posición austríaca prevalece la importancia de la causalidad sobre la idea de la determinación recíproca de las variables. Los requisitos de infalibilidad y omnisciencia nos permiten concluir que el estudio de los procesos de mercado quedaba excluido de la teoría económica mengeriana.

Sin embargo, Menger describe en reiteradas oportunidades la importancia que tienen en toda actividad económica la información limitada y la incertidumbre acerca del futuro a la que se ven enfrentados continuamente los participantes del mercado. Pero entonces, ¿qué relación hay entre aquel mundo ideal de conocimiento perfecto y estricta regularidad, requisitos esenciales de la teoría económica, y el mundo real poblado de hombres ignorantes y falibles que Carl Menger describe reiteradamente? Éste es, en cierta medida, el dilema que se les plantea a todos los teóricos del equilibrio general.

Una respuesta posible sería que Menger, en su empeño por demostrar, en contra de los historicistas alemanes, la viabilidad de una ciencia económica a-espacial y a-temporal, haya buscado niveles de abstracción lo suficientemente elevados como para poder establecer relaciones absolutamente necesarias entre los fenómenos estudiados. Estas leyes explicativas serían de tal modo verdaderas para todos los tiempos y todos los lugares, mientras que, si dotamos a todos los agentes de las limitaciones que de hecho enfrentarán en el mundo real, podríamos llegar a explicaciones sólo contingentes y distintas para los diversos mercados analizados. Esta última posibilidad podría haber estado para Menger demasiado próxima al historicismo que él intentaba refutar.

Posiblemente Menger hubiese admitido la inclusión de una teoría de los procesos de mercado con las actuales características entre las empirical laws. Como señalaba en su trabajo sobre metodología: “[…] la economía exacta por naturaleza debe hacernos comprender las leyes imperantes en un mundo concebido en forma analítica o abstracta, mientras que la economía empírico-realista nos debe permitir comprender las regularidades que existen en la sucesión y coexistencia de los fenómenos reales de la economía humana (los cuales, de hecho, en su ‘total realidad empírica’ contienen numerosos elementos no emergentes de un mundo económico abstracto)”. (La cursiva es del autor).

De los escritos de este autor se desprende que la economía no está permanentemente en equilibrio (aunque se encuentra siempre en sus proximidades), pero de esto no se deduce que su interpretación del mercado sea similar a un proceso con las características actualmente delineadas. No queda claro en su explicación cuál es el papel del empresario ni cuál el de los precios económicos o de equilibrio. Por ejemplo, en relación con los precios afirma: “Una situación económica definida genera precios económicos (de equilibrio) sólo en casos excepcionales. Los precios reales son, en cambio, más o menos diferentes de los económicos”. Para los austríacos modernos estos precios reales o de desequilibrio, vigentes a causa de los errores causados por la ignorancia, son señales fundamentales que alertan a los empresarios sobre la existencia de oportunidades de beneficio no descubiertas con anterioridad, iniciando de esta manera una tendencia a una mayor coordinación del mercado. Menger, por lo contrario, no sólo no atribuye a los precios de desequilibrio ningún rol positivo en su explicación del funcionamiento de la economía sino que los considera como “fenómenos patológicos” con “consecuencias nocivas para la economía”.18 Es evidente, entonces, que Menger no compartía una visión del mercado al estilo de la moderna teoría de los procesos.

En relación con el debate planteado acerca de la tendencia al equilibrio, el fundador de la escuela austríaca podría alinearse con la postura tradicional. Pero hay que aclarar que esta controversia estaba muy distante en el tiempo, por lo tanto la posición de Menger no pasa de ser una mera conjetura- Como señala A. Irigoin, para el pensador austríaco “la presencia de incertidumbre no impide alcanzar algún grado de coordinación entre los diferentes planes de los individuos ‘localizados’ en las distintas etapas de la estructura de la producción. Esta conclusión, sin embargo, no es derivada de la teoría”. Si hubiera podido intervenir, Menger no le hubiera dado relevancia teórica a esta controversia, ya que su concepción de leyes exactas con sus requisitos de conocimiento perfecto y equilibrio excluiría toda consideración del problema por definición. Su solución sólo sería posible en el campo de lo empírico.

Para terminar vemos que Menger atribuye al equilibrio económico un rol fundamental, ya que éste debe ser el objeto de estudio de las leyes exactas. En cuanto al mundo real, aunque destaca la gran importancia de la ignorancia y el error, no parece comprender al mercado como un proceso de descubrimiento empresarial similar al sostenido por von Mises, Hayek j, Kirzner. A pesar de esto, Menger, como todo precursor, ha fertilizado el terreno para progresos posteriores que permitan comprender el mercado en profundidad.

Revista Libertas VI: 11 (Octubre 1989) Instituto Universitario ESEADE http://www.eseade.edu.ar

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Instituto Mises Cuba: Espacio para opinar y debatir sobre economía y libertad.
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