El destino de las jóvenes generaciones dentro de un entorno burocrático

Ludwig von Mises

[…] La vida merece ser vivida porque está llena de promesas.  
Todo esto era literalmente cierto en América. En la vieja Europa todavía sobrevivían muchas restricciones heredadas del ancien régime. Incluso en pleno liberalismo, la aristocracia y la oficialidad estaban luchando por el mantenimiento de sus privilegios. Pero en América no existían dichos residuos de la Edad Oscura. Era en este sentido un país joven, y era una tierra libre. Aquí no habían ni códigos industriales ni gremios. Thomas Alba Edison y Henry Ford no tuvieron que sobreponerse a obstáculos levantados por gobiernos miopes y una opinión pública estrecha de mente.

[…] Pero es un asunto bastante diferente bajo la creciente ola de burocratización. Los empleos del gobierno no ofrecen la oportunidad de desplegar talentos personales ni dones. La regimentación supone el ocaso de la iniciativa. La persona joven …[…] La rutina de la técnica burocrática mutilará su mente y atará sus manos. Él disfrutará de seguridad. Pero esta seguridad será más bien del tipo de la que el convicto disfruta dentro de los muros de la prisión. Nunca será libre para tomar decisiones y para modelar su propio destino. Él será para siempre un hombre del que tomarán cuidado otras personas. Nunca será un hombre auténtico apoyándose en su propio esfuerzo. Él se encoge ante la vista del enorme edificio de oficinas en el cual se enterrará a sí mismo.

En la década que precedió a la Primera Guerra Mundial Alemania, el país más avanzado en el camino hacia la regimentación burocrática, fue testigo de un fenómeno nunca visto hasta entonces: el movimiento juvenil. Bandas turbulentas de chicos y chicas desaliñados deambulaban por el país, haciendo mucho ruido y saltándose sus clases. Con palabras grandilocuentes anunciaban el evangelio de una era dorada. […] Ellos destruirán todo lo que es viejo e inservible, rechazarán todo lo que era querido a sus padres, sustituirán los anticuados y falsos valores e ideologías del capitalismo y la civilización burguesa por otros nuevos y auténticos valores más sustanciales, y construirán una nueva sociedad de gigantes y superhombres.

La verborrea inflamada de estos adolescentes era solo un pobre disfraz para su falta de ideas y de cualquier programa definido. No tenían nada más que decir que esto: Nosotros somos jóvenes y por tanto elegidos; somos ingeniosos porque somos jóvenes; somos los portadores del futuro; nosotros somos los enemigos mortales de los corruptos burgueses y filisteos. Y si alguien no temía preguntarles cuáles eran sus planes, ellos únicamente conocían una respuesta: “Nuestros líderes resolverán todos los problemas.”

[…] Ninguno de ellos sobresalió en ningún campo de actividad o contribuyó en algo al progreso humano. Sus nombres hace tiempo que se olvidaron; la única traza que dejaron fueron algunos libros y poemas alabando la perversidad sexual. Pero el grueso de sus seguidores fue algo diferente. Ellos sólo tenían un propósito: conseguir un empleo del gobierno tan pronto como fuera posible. Aquellos que no murieron en las guerras y revoluciones son hoy pedantes y tímidos burócratas en las innumerables oficinas de la Zwangswirtschaft alemana. Ellos son obedientes y fieles esclavos de Hitler. Pero serán no menos obedientes, fieles y manejables hombres del sucesor de Hitler, tantos si viene a ser otro nacionalista alemán o un títere de Stalin.

[…] … bajo el capitalismo cada uno es el arquitecto de su propia fortuna. Un chico con ganas de mejorar su propio lote debe apoyarse en su propia fuerza y esfuerzo. El voto de los consumidores pasa juicio independientemente de las personas. Los logros del candidato, no su persona, son valorados. Trabajo bien hecho y servicios bien prestados son los únicos medios de tener éxito.

Bajo el socialismo, por el contrario, el principiante debe agradar a quienes ya están asentados. A ellos no les gustan los recién llegados demasiado eficientes (Ni tampoco a los empresarios ya establecidos; pero, bajo la supremacía de los consumidores, no pueden impedir su competencia). En la máquina burocrática del socialismo el camino hacia la promoción no es el logro sino el favor de los superiores. Los jóvenes dependen enteramente de cual sea la disposición de los veteranos. La joven generación está a merced de los de mayor edad.

El movimiento juvenil fue una expresión del desconcierto que siente la gente joven al encarar las perspectivas desagradables que la marcha general hacia la regimentación les ofrece. Pero fue una rebelión falsa condenada a fracasar porque no atacaba […] la semilla del mal, la marcha hacia la burocratización. Fue de hecho una confusa expresión de intranquilidad, sin ninguna idea clara ni planes definidos. Los revoltosos adolescentes estaban tan completamente bajo la fascinación de las ideas socialistas que simplemente no sabían qué querían.

[…] Desde la cuna a la tumba todos los ciudadanos sujetos a la maquinaria del sistema de partido único, constreñidos a obedecer sin preguntar. Ningún cónclave o asociación “privada” están permitidos. El aparato oficial no tolera ninguna competición. La ideología oficial no tolera a nadie que disienta. Tal es la realidad de la utopía burocrática.

Es evidente que la juventud es la primera víctima de la corriente hacia la burocratización. Las personas jóvenes se ven privadas de cualquier oportunidad de moldear su propio destino. Para ellos no es dejada ninguna oportunidad. Son de hecho “generaciones perdidas” pues les falta el más preciosos derecho de cada nueva generación, el derecho a contribuir algo nuevo al viejo inventario de la civilización. El eslogan: La humanidad ha alcanzado su etapa de madurez, constituye su desmoronamiento. ¿Qué es de la gente joven a quien nada les es dejado para cambiar y mejorar? ¿Qué pinta la gente joven a quien su única perspectiva consiste en empezar en la parte más baja de la escala burocrática y trepar luego lentamente en estricta observancia de las reglas formuladas por los veteranos superiores? Desde su punto de vista burocratización significa sujeción de los jóvenes a la dominación de los ancianos. Lo cual viene a significar un retorno a una especie de sistema de castas.

[…] No es agradable ser un joven bajo gestión burocrática. El único derecho que un joven disfruta bajo este sistema consiste es ser dócil, sumiso y obediente. No hay sitio para innovadores inquietos e inconformistas que tienen sus propias ideas.

Esto es más que una crisis de la juventud. Se trata de una crisis del progreso y de la civilización. La humanidad está sentenciada cuando los jóvenes se ven privados de la oportunidad de remodelar la sociedad de acuerdo a su propio estilo.

http://www.miseshispano.org/2015/07/el-destino-de-las-jovenes-generaciones-dentro-de-un-entorno-burocratico/

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