El más imprescindible y simple acto de vida: comer.

joisy-garciaA partir del primer año de haber sido declarado el carácter socialista del mas mentiroso, corrupto  e inepto  de los procesos políticos ocurridos en Cuba, a pesar de las montañas de ineptitudes, corrupciones y mentiras de los anteriores, se inició el barraje inmisericorde de la propaganda de todo tipo sobre las virtudes paradisíacas alcanzadas por todo el campo socialista, comenzando por la U. R. S. S. y terminando por  los más atrasados ya emergiendo “victoriosamente” cuyo ejemplo emblemático que más se destacaba era Corea del Norte.

Después supimos, entre los muchos saberes, que esa despilfarradora potencia, inepta para solucionar los problemas básicos de su pueblo, que subsidiaba a Cuba con más de $6000 millones no solo padecía de carencia alimentaria básica para su propio pueblo, sino que hasta los mineros -por solo citar un ejemplo- hacían huelgas por carecer hasta de jabones para su higiene personal. Y ni hablar de Corea del Norte cuya relación económica actual con su homóloga del sur, es más o menos equivalente a la existente entre la Cuba castrista que tanto ofreció, y tanto sacrificio exigió, con Haití de nuestros tiempos, en que por ejemplo, un médico que en Cuba gana entre $30 y $50.00 dólares, al mes, en Haití es de $600.00, y donde el uso de la Internet es de 7 habitantes contra uno en Cuba, ventaja para Haití. Es decir, nos han relegado de una posición de vanguardia continental, a lo último del hemisferio.

Pero este gobierno que ininterrumpidamente ha organizado, administrado, supervisado, etc., es decir gobernado por más de medio siglo, que tanto ofreció es notoriamente incapaz de lograr una producción alimentaria mínima que garantice con la sola producción nacional dos libras de alimentos en el plato de la mesa para cada cubano diariamente, bajo el cuento tenebrosamente contado  y nunca creído  por el sufrido, temeroso, hambriento y desnutrido pueblo agobiado, de que el impedimento de la calabaza, boniato, maíz, yuca, malanga, papa, ñames, plátanos, cítricos, vegetales, frutas, etc., son debido a un embargo que no existe si tuvieran dinero, es decir, economía sana que se despilfarra en operaciones militares, fortalecimientos represivos, para los que protestan y corrupciones de  malversaciones de la elite y sus familiares en el chupete de la patria esquilmada, causa esta que no se la creyó ni Pánfilo en estado de embragues.

Los tiranos desde Julio Cesar, hace más de dos mil años, para embobalicar al pueblo tenían como lema, “pan y circo”. Las tiranías como las democracias también se perfeccionan, unas para mal, y otras para mejor, o al menos para no tan peor.  Así vemos que en el diccionario jurisprudencial español, Escriche define entre otros aspectos como procedimiento tiránico, meter a los súbditos en tales complicaciones que no tengan posibilidades de ocuparse de otras actividades que los conduzcan a su liberación. Y esto es en sí la estrategia castrista maquiavélicamente diseñada.  Mantener a los pobres desnutridos, desunidos, y en condiciones de precariedad vivencial en general. Todo diabólico, dantesco, amedrentado, arrastrándonos en la indignidad de una vida sin sosiego.

El desnutrido, más bien hambriento pueblo cubano ya consuetudinariamente, pues abarca varias generaciones, ha llegado al colmo de que la estatura general promedio, se ha reducido en relación con los patrones históricos. Las enfermedades relacionadas con la desnutrición son alarmantes. Si un gobierno que fusila, apresa, golpea, coacciona, ultraja, humilla, lo mismo a los que históricamente han tratado de escapar de ese horror o al que valientemente se ha opuesto, discrepando, desobedeciendo pacíficamente, sin que ni siquiera le haya garantizado a lo largo de más de medio siglo, dos libras de alimentos diarios en la mesa, cantidad mínima necesaria para palear la desnutrición, sin siquiera hablar de las tantas otras necesidades básicas incumplidas, que nos han convertido ante otras sociedades en algo similar a parias mundiales, cuyo salario de $20.00 dólares mensuales es todo un cantico de horror a la miseria, entonces podríamos coincidir la mayoría de los cuerdos… que los círculos infernales de Dantes, no serían capaces de  abarcar el infierno peor, el de los castro en Cuba, que ni siquiera ha garantizado mantener lo que anterior a esta debacle ya teníamos, al menos dos libras diarias de alimentos por cubano en las mesas, que permitiera el más imprescindible y simple acto de vida que es comer.

¿Y esto es lo que defiende muchos energúmenos dentro y fuera de la isla? Pues váyase a saber a qué des-virilizado o desovarizado precio.

Joisy García Martínez

Periodista independiente y miembro del Club Anarcocapitalista de Cuba (CAC)

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