ANTHONY DE JASAY: UNA MENTE ORIGINAL – Por Alberto Benegas Lynch (h)

Punto de Vista Economico

Se trata de uno de los intelectuales más sobresalientes en el campo de las ciencias sociales, específicamente de la economía y la ciencia política. De Jasay nació en Hungría en 1925, en Budapest completó su carrera de grado en ciencias agrarias y trabajó de periodista hasta que tuvo que fugarse de la opresión soviética en 1948. Se radicó en Austria durante dos años, luego de lo cual viajó a Australia país en el que estudió economía en la Universidad de Western Australia donde permaneció hasta que fue invitado como Research Fellow en el Nuffield College de la Universidad de Oxford, casa de estudios en la que permaneció de 1955 a 1962, período en el que publicó diversos trabajos en el Economic Journal y en el Journal of Political Economy.

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En 1962 se radicó en Paris donde operó como banquero y financista hasta que en 1979 se mudó a Normandía…

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¿Y por qué no?… todos tenemos un sueño/ Joisy García Martinez 

El Sermón del monte: Las bienaventuranzas (Mateo 5:9): “Bien aventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios”
Si el señor Martin Luther King junior, hoy fuera un opositor cubano… ¿cuál podría ser su mejor consejo y estrategia?

Todos tenemos un sueño, y es una realidad…, por lo tanto, esta modesta imaginería personal podría muy bien ser la versión cubanizada del magistral discurso con contenido cívico, social y universal de ¨He tenido un sueño¨ discurso de quien llevó hacia la victoria en lucha desigual a los pobres discriminados y vejados sectores de la población afroamericana de los Estados Unidos de Norte América y viera su luz el 28 de agosto de 1963, Dr. Martin Luther King Junior, bajo las premisas de las acciones cívicas y pacíficas no violentas.

Posible discurso:

La disidencia y oposición pacífica antitotalitaria está orgullosa de encabezar lo que será ante la historia, la mayor manifestación por la libertad en la memoria de nuestro país.

Hace más de cien años, un gran cubano, cuya simbólica sombra nos acompaña hoy, firmó la Proclama de la emancipación y el derecho de todos los cubanos a la libertad, justicia y fraternidad.

Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para miles de esclavos negros, y blancos, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio y vasallaje. Pero más de cien años después, la vida del negro y los cubanos blancos pobres y espoleados, es aún tristemente lacerada por las esposas de la injusticia y las cadenas de la discriminación, incluso, ante tantos cómplices extranjeros. Cien años después, los avasallados todos, vivimos en una isla solitaria, en medio de un inmenso océano de prosperidad material, solo para la cúpula gobernante y su abusiva oligarquía. Cien años después, los avasallados todos, todavía languidecemos en las esquinas de la sociedad cubana y nos encontramos desterrados en nuestra propia tierra. Hoy dramatizamos una condición vergonzosa.

En cierto sentido optamos por cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra República escribieron las magníficas palabras de la Constitución y las Bases del Partido Revolucionario Cubano, firmaron un pagaré del que todos los cubanos habrán de ser herederos. Estos documentos eran la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Cuba ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros y blancos, pobres y avasallados todos. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Cuba ha dado a los cubanos desposeídos, discriminados y expoliados, un cheque sin fondo, un cheque que ha sido devuelto con el sello de fondos insuficiente. Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la justicia haya quebrado. Nos rehusamos creer que no haya fondos suficientes en las grandes bóvedas de las oportunidades de nuestro país. Por eso luchamos, para cobrar este cheque, el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia. También luchamos para recordarle a Cuba la urgencia impetuosa del ahora.

Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismos, después de más de medio siglo de desigualdades, ventas de esperanzas falsas e incumplidas. Ahora es el momento de tener y de hacer cumplir las promesas de democracia, trocadas en un totalitarismo fiero y alevoso. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación y el vasallaje, hacia el camino soleado de la justicia social. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios, ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia social, hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle importancia a la decisión de los disidentes, opositores y pueblo en general. Este verano ardiente por el legítimo descontento de los sojuzgados no pasará hasta que haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

El hoy no es un fin, si no un principio. Y quienes tienen la esperanza de que los espoleados necesitarán desahogarse y ya, se sentirán contentos, pero tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre.

No habrá ni descanso ni tranquilidad en Cuba, hasta que los cubanos discriminados se les garanticen sus derechos de ciudadanos. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que los disidentes y opositores deben decir, a los que aguardan en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia.

Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra propuesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentra la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto la comunidad opositora no debe conducirnos a la desconfianza de la gente afecta e involucrada de cualquier forma con el totalitarismo, porque muchos de ellos como lo evidencia la experiencia, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los derechos defensores de los derechos civiles y humanos, ¿Cuándo quedarán satisfechos?

Nunca podremos estar satisfechos, cuando nuestros cuerpos fatigados de tanto trabajar no pueden alojarse en los moteles, hoteles y centros turísticos, al igual que la cúpula de poder, sus privilegiados y extranjeros, bajo su solvencia económica real, que nos sustrae de la explotación inicua, miserable y vil que nos atropella.

No podemos quedar satisfechos, mientras los avasallados padezcamos de las tortuosas normas de control de la migración interna y externa, discriminación de estancia y circulación en áreas poblacionales que son y deben ser derecho igual e inalienable de todos los cubanos. Nunca podremos estar satisfechos mientras exista un sistema de votación obviamente manipulado, en el cual descaradamente los avasallados e indefensos se ven obligados a entregar su derecho ciudadano de selección de las autoridades superiores a partidarios testaferros, fieles del totalitarismo, que son los que siempre votan con parcialidad prevaricadora para que la misma cúpula y representantes del poder secuestrado mantengan eternamente sus privilegios. No, no, no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que ¨la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente¨.

Sabemos de las grandes pruebas y tribulaciones de muchos de los luchadores de los derechos civiles y humanos. Algunos con las terribles huellas de las prisiones tétricas y atormentadoras, algunos de los buscadores de la libertad golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policial. Muchos son los veteranos del sufrimiento creativo. Hay que continuar trabajando con la convicción de que el sufrimiento no es merecido, es emancipador.

Hay que enfocar con tesón la lucha en todos los barrios, ciudades y municipios, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy los opositores decimos, que a pesar de las dificultades del momento, tenemos un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el justo sueño por los derechos humanos y civiles. Soñamos que un día Cuba se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo, recogido en la Constitución de que todos los hombres somos iguales ante la ley.

Soñamos que un día bajo el verdor de las palmas cubanísimas, los hijos de los partidarios del totalitarismo y de los opositores, luchadores por el establecimiento de la democracia, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Soñamos que un día, incluso en las provincias y municipios más abusivos y extremistas en su injusticia y opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia. Soñamos que nuestros hijos vivirán en un país en el cual no serán juzgados con arbitrariedad y prepotencia por las discrepancias ideológicas y de conciencia, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tenemos un sueño!

Soñamos que un día nuestro país, cuyo gobernante arroja frases de interposición, entre las posiciones ideológicas diferentes al totalitarismo, se convierta en un sitio donde los niños y niñas, hijos de los luchadores antagónicos, oposición y partidarios todos, caminen como hermanos y hermanas.

¡Hoy tenemos un sueño!

Soñamos que un día los valles serán cumbres y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos enderezados y la Gloria de Dios será revelada y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la Fe con la cual nos elevaremos y alcanzaremos la victoria. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, reír juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que un día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado,

¨Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a ti te canto. Tierra de libertad, donde nuestros antecesores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña que repique la libertad.¨

¨Que la patria os contempla orgullosa¨. Y si Cuba ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡Que repique la libertad desde la cúspide del Pico Turquino!

¡Qué repique la libertad desde las alturas de la Sierra Maestra!

¡Qué repique la libertad desde lo más elevado de la Sierra Cristal!

¡Qué repique la libertad desde las escarpadas Sierra de los Órganos!

“De cada costado de la montaña, que repique la libertad”.

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada batey, en cada caserío, en cada municipio, en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: “¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios Omnipotente, ¡somos libres al fin!… podemos soñar” Carlos García y Joisy García, saludos Cuba 🇨🇺 

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La nueva web de Fernando Díaz Villanueva

Fernando Díaz Villanueva tiene una nueva web en Internet. Te animo a que la visites y la añadas a tus favoritas.

Educación para la libertad

La web de Díaz VillanuevaFernando Díaz Villanueva tiene una nueva web en Internet. Te animo a que la visites y la añadas a tus favoritas.

Fernando apenas necesita presentación para quienes seguís este blog, puesto que comparto a menudo con vosotros sus programas y conferencias. Periodista, escritor, podcaster, madrileño del barrio de Chamberí y seguidor del Atlético de Madrid, Fernando comenta diariamente la actualidad política y económica internacional en La Contracrónica, de la que muchos a buen seguro ya seréis oyentes. Además de este programa diario, muchos seguiréis también sus emisiones de La Contrahistoria, donde comparte con su audiencia su pasión por la historia, y las entrevistas que publica en La Contra TV, su canal de vídeo en YouTube.

También sabréis que Fernando es la primera autoridad mundial en perroflautología. En este mismo blog nos presentó su Enciclopedia perroflautahace algún tiempo. Los hilarantes resultados de su trabajo de campo entre las diferentes tribus perroflautas…

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Entrevista a Antonio Escohotado sobre «Los enemigos del comercio» en Las noches blancas

Entrevista a Antonio Escohotado sobre «Los enemigos del comercio» en Las noches blancas

Educación para la libertad

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Capitalismo y socialismo: Entrevista de Carlos Rangel a Friedrich August von Hayek

Capitalismo y socialismo: Entrevista de Carlos Rangel a Friedrich August von Hayek

Punto de Vista Economico

Esta entrevista que Carlos Rangel le hiciera a F. A. Hayek tuvo lugar en Caracas, Venezuela, el día 17 de mayo de 1981. Fue originalmente publicada en el diario El Universal de Caracas en junio de ese mismo año y ha sido reproducida con la autorización del mismo diario. Aquí puede descargar esta entrevista en formato PDF.


Carlos Rangel: Gran parte de su labor intelectual ha consistido en una comparación crítica entre el capitalismo y el socialismo, entre el sistema basado en la propiedad privada y la economía de mercado, y el sistema basado en la estatización de los medios de producción y la planificación central. Como es bien sabido, usted ha sostenido que el primero de estos sistemas es abrumadoramente superior al segundo. ¿En qué basa usted esa posición?

Friedrich August von Hayek: Yo iría más lejos que la afirmación de una superioridad del capitalismo sobre…

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UNA CONEXIÓN INTERESANTE

ESEADE

Por Alberto Benegas Lynch (h)

Hay dos andariveles que apuntan en la misma dirección de la sociedad abierta. Por un lado, la argumentación sobre las ventajas para el ser humano de vivir en libertad y la humillación y miseria de vivir en cautiverio a contramano de la condición propiamente humana de que se le respete a cada cual su proyecto de vida, con la única condición que se proceda de igual manera con los caminos que otros desean seguir, en otras palabras, con tal de que no se lesiones derechos de terceros.

Esta es la primera vertiente en la que el indagar en los fundamentos éticos, económicos y jurídicos de la sociedad abierta se hace necesaria para comprender las razones de adoptar esa forma de vida. El segundo andarivel consiste en la mera acción de seres humanos que persiguen su propia protección en los hechos sin escudriñar en las bases…

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Economía y bien común/ Gabriel Boragina

Es bastante popular la idea de que la economía debe subordinarse al bien común (tema al que nos hemos referido en otras ocasiones). Sin embargo, no hay un concepto univoco en torno a la expresión “bien común”, la que -como tantas otras- es interpretada de manera diferente conforme la óptica de las personas que tratan de definirla. A grandes rasgos -y sin, por supuesto, agotar el tema- podemos decir que hay dos ángulos de visión bien disímiles respecto de lo que se denomina “bien común”. Uno, del lado de los estatistas, y otro del opuesto, representado por los anti-estatistas o no-estatistas. Bajo estos dos últimos rótulos se agrupan los liberales o libertarios (ya sea que estas dos últimas palabras se tomen como sinónimas o no). Veamos algunos ejemplos del empleo de la locución “bien común” en manos de los estatistas. Un caso, en nuestro tema económico, es el que se presenta por el lado del banco central y el manejo de la moneda:
“Se dice que resulta necesario el monopolio del banco central porque brinda poderes reguladores discrecionales, sin los cuales una economía no puede dirigirse hacia el bien común. El Sistema de la Reserva Federal, según su conformación actual, es el resultado de una ideología de esta naturaleza. Los siete directores que dirigen el Sistema son los voceros de los poderes y privilegios del banco central. Pueden discrepar con los miembros del Congreso y la administración respecto de la persona o personas que deben ejercer la autoridad y manejar el poder, pero nadie en el gobierno cuestiona la razón fundamental de su poder monopólico sobre el dinero y la banca. No resulta aconsejable formular preguntas sobre el monopolio del dinero”. [1]

Como se advierte de la cita transcripta, parece desprenderse que, en el caso, los que definen “que es” el “bien común” son los directores de la banca central (el modelo es aplicable no solamente al caso de la banca central estadounidense –FED- sino a cualquier banco central de cualquier país del mundo, ya que hoy en día la enorme mayoría de ellos tienen un banco central o un sistema de monopolización de moneda que haga sus veces). Pero, fácil es de ver que, no existe argumento lógico, jurídico, económico, racional ni moral por el cual pueda justificarse que el gobierno sea el que deba tener el monopolio de definir, establecer o determinar qué cosa sea o no sea el bien común. Tampoco concurren tales argumentos que justifiquen que los gobiernos puedan delegar en otras reparticiones o departamentos de su dependencia definir el tópico en estudio y mucho menos regularlo.

Examinemos ahora la misma noción de bien común, pero desde la visual opuesta, es decir, la de un liberal clásico, que -tomando el tema de los precios- establece relaciones entre ellos y el bien común:

“Bajo esas condiciones, los precios libres reflejan como dijimos la escasez relativa de un bien, esto es, cuánto el bien es demandado por los consumidores y cuánta es la oferta ofrecida para ese bien o servicio en cuestión. En ese sentido dijimos que el precio es un mensaje, que es leído, o sea interpretado, por oferentes y demandantes, y como todo mensaje, si es falseado o distorsionado, se interpretará incorrectamente y las consecuencias para el bien común serán negativas. Y una de las principales causas de distorsión de ese mensaje es la intervención del gobierno.”[2]

Comencemos por aclarar que las “condiciones” a las que se refiere la cita anterior son las de un marco jurídico para la aparición de un mercado libre. Desde esta perspectiva, la intervención gubernamental atentaría contra el bien común, dado que la distorsión que dicha injerencia produce en el mercado le acarrea consecuencias negativas. Entonces, desde un sesgo estatista es el gobierno, o cualquiera de sus órganos o dependencias, el encargado de definir y -acto seguido- tutelar el bien común, para lo cual son necesarias -y hasta podría decirse imprescindibles- sus medidas de injerencia directa o indirecta de los mercados, en tanto que conforme a un enfoque liberal es precisamente a la inversa, y son estas políticas gubernamentales las que atentan, interfieren o dificultan (y en el caso extremo, hacen imposible) al bien común.

En una línea semejante a la anterior se orienta el siguiente autor cuando dice:

“Estos efectos recíprocos no sólo son asegurados por el hecho de que el intercambio y la cooperación dentro de los mercados libres solo toman lugar cuando benefician a todos los participantes. También, el orden legal y económico como base de la dimensión social de la política liberal establece las reglas y las normas mínimas que aseguran la congruencia de las acciones individuales con el bien común”[3]

De aquí, podemos inferir que el bien común aparece cuando se benefician todos los participantes, y este provecho que ellos obtienen se deriva -inmediata o secundariamente- del “intercambio y la cooperación dentro de los mercados libres”. O sea que, fuera de estos parámetros el bien común o se esfuma o derechamente no surge en forma alguna. El “orden legal y económico” tiene que ir en consonancia con esta finalidad, caso contrario el resultado será idéntico a aquel en el cual los intercambios y la cooperación no florecen o se dan esporádicamente. Es por eso que, acertadamente, se los señala como base de “la dimensión social”, y podemos ir más allá y decir que son constitutivos de la sociedad en sí misma como tal. Máxime cuando -a través de dicho orden legal y económico- se apunta al establecimiento de una política liberal, lo que permite sugerir un diseño que la sociedad se da a sí misma.

Desde nuestro propio punto de vista, no existe oposición ni antagonismo entre bien común y bien individual entendido aquel como la resultante de la sumatoria de estos últimos. Allí donde se viole el derecho de al menos una persona no puede hablarse en justicia de bien común.

[1] Hans F. Sennholz. “Moneda y libertad”. Revista Libertas IV: 7 (Octubre 1987) Instituto Universitario ESEADE, pág. 2

[2] Gabriel J. Zanotti “ECONOMÍA PARA SACERDOTES VII: LA INTERVENCIÓN DEL GOBIERNO EN LOS PRECIOS”. Para Instituto Acton Argentina. Febrero de 2011. Pág. 1

[3] Hubertus Müller-Groeling-“La Dimensión Social de la Política Liberal”- Publicado por Fundación Friedrich Naumann (FFN)-Oficina Regional América Latina-Pág. 6

 por Gabriel S. Boragina

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